Con un Camp Nou casi vacío, el Barcelona fue lo que Valverde construyó. Un concepto que lo ha llevado a dominar una liga española que no le ofrece competencia por el título.
La llegada de Philippe Coutinho, que parece ser la respuesta todos los problemas creativos del Barcelona, emociona ante la posibilidad de terminar de concretar el título lo antes posible para enfocarse en la Copa de Europa.
El Barcelona de Valverde
Levante, primer escoyo en el 2018 para las aspiraciones ligueras, fue simplemente un rival que entró a la cancha a cumplir con la jornada. Lionel Messi colocaría el primero después de una combinación “basquebolistica” con Jordi Alba. Pase largo, asistencia en el aire y sin dejarla caer el 10 abrió el marcador con ayuda del poste.
Después todo fue lo que el Barcelona quiere. Todo al refrigerador, todo se enfrió. El 2-0, partiría por la derecha, con un centro maravilloso de Sergi Roberto, maestro del pase de primera, para Luis Suárez que con ayuda de los defensores aumentaría la ventaja. Victoria sencilla pero no escandalosa. Sin público y sin dominio.
En la segunda mitad, Messi maravillaría todos con una jugada individual que terminaría con una asistencia al paradigma Paulinho, quien solo la empujo dentro del área para anotar el 3-0. Goles sudamericanos que mantienen al Barcelona en lo más alto. Ahora es la MSP a la espera de Coutinho y su arremetida. El Barcelona ganó y mantiene la distancia ante sus perseguidores, que ven todavía muy lejos que pinchen los de Valverde.
Messi, que siempre encuentra como resolver los encuentros, lideró la victoria de un conjunto culé que espera la presentación del fichaje más caro de su historia. Antes de eso, una victoria para darle continuidad a la idea de Valverde. Una idea que aleja a los líricos pero acerca a los pragmáticos.
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