Los rallos caen a una velocidad estimada de 300.000 kilómetros por segundo. Algo imperceptible para el ojo humano pero no para una Phantom Flex 4k, una cámara de alta velocidad con calidad UHD y que graba 1000 fotogramas por segundo.
Una auténtica maravilla para los amantes de las tormentas eléctricas.
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