La política exterior del principal polo de poder mundial y que ha extendido sus complejas redes de influencias diplomáticas y económicas se posiciona cada vez más firmemente en contra del sistema de poder en Venezuela.
Y es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que lo ocurrido en Bolivia con la renuncia del presidente Evo Morales es una señal para los gobiernos de Venezuela y Nicaragua.
«Los eventos en Bolivia envían una señal fuerte a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua», dijo Trump en declaraciones a la agencia Reuters.
Esta afirmación implica que no se descartan posibles nuevas sanciones financieras a los gobiernos de Nicolás Maduro en Venezuela, y Daniel Ortega en Nicaragua. Sin embargo, los hechos indican que la prioridad estratégica y geopolítica para EEUU es contribuir a una nueva fase de presión en Venezuela que lleve a Maduro a negociar o a renunciar al poder, pues su gobierno es un soporte financiero y energético para otros países que no están alineados al eje de intereses de Washington, tales como: Cuba y las naciones del Caribe.
Hasta ahora, no se ha confirmado si EEUU tuvo influencia diplomática y política en Bolivia para contribuir al incremento de la presión de los grupos que se sublevaron contra Evo Morales y, posteriormente, llevaron a su renuncia tras previa exhortación de las Fuerzas Armadas.
Ricardo Serrano
