• ¡ALGO INOLVIDABLE! Hay hombres que son muy malos polvos ¿Y las mujeres? También abundan

    El porno nos ha enseñado a hacer todo lo que no debemos hacer en la cama. Ellas, como nosotros, han caído en el culto excesivo a la penetración.

    ¿Se nace con la virtud de ser un polvazo o es un valor que perfeccionamos con el tiempo? La respuesta es obvia: se aprende a ser buen polvo. El hombre o la mujer que digan lo contrario me producen desconfianza, aunque a su favor puedo decir que el convencimiento también suele ser una virtud. El sexo se resume a la capacidad de proveer placer, a un dialogo en el que los involucrados buscan lo mismo.

    Ahora voy a hablar de mi experiencia, sin citar nombres. Mucho se ha escrito sobre las zonas erógenas de las mujeres. El que quiera consejos para llevarlas al cielo, el sexólogo Google ofrece tips fáciles de ejecutar. El acto de tirar es generoso: con que nos esforcemos por ser mejores basta para combatir nuestra naturaleza precedible.

    Arrancar penetrando es tan equivocado como practicar sexo oral sin una estrategia.  Para llegar al clítoris hacen falta ejercicios previos, maniobras militares con la lengua y los labios, en las que priman la paciencia, el detalle, la lentitud. Empezar de abajo hacia arriba, demorar, ir de lo menos sensible a la cereza del postre.

    Esta actitud dilatadora, de suspenso, aplica para el sexo oral en los hombres. La especialista Carmen Larrazábal Parodi comparte tres consejos que debemos grabarnos en la memoria como si fuera la contraseña de nuestro correo electrónico:

    – Estimular con toqueteos los testículos. Con la lengua, subir por el tronco del pene en espiral hasta el glande y succionar un poco.
    – Introducir el pene en la boca con suavidad, a la vez que el tronco se estimula con la mano.  Dejar entrar hasta donde alcance.
    – Dejar que la imaginación guíe. Lamer, chupar y succionar todo a su debido tiempo y a diferentes velocidades.

    Todo a su debido tiempo es la frase clave. ¿Cuántas veces se maltratan vergas por culpa de los clichés masculinos? El pene, como la vagina, es sensible, poco a poco se infla hasta llenarse de sangre. En ese tránsito no está firme como una roca, por eso es indispensable saberlo estimular (interpretar). Como con el clítoris, se debe dejar la punta para más adelante, iniciar desde abajo, sin apuros, sin actitud de querer salir rápido del sexo oral para entregarse a la penetración.

    Los hombres que no practican sexo oral pueden ser igual de malos a los que no saben hacerlo. Esta afirmación aplica para las mujeres.  Me he encontrado con varias a las que por asco o falta de actitud limitan su propia sexualidad y, de paso, la mía

    Es que tan malas las hay que dan ganas de sacar el celular, escribir en el buscador Consejos para practicar sexo oral sin morir en el intento y hacer un paso a paso deliberado, en detrimento de la calentura del momento. De pronto así no fracasamos y, con más voluntad que experiencia, el polvo pedagógico se convierte en polvo inolvidable.

    El Espectador

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