La volatilidad de la economía venezolana se acelera y se expande en un ambiente político y social marcado por la incertidumbre, lo cual incide en la principal decisión financiera de la población civil, las empresas y los inversionistas: cotizar y comprar cada vez más dólares para resguardar su patrimonio de capital de la hiperinflación, que sube sin parangón.
La preocupación persiste en el gabinete económico del gobierno de Nicolás Maduro, puesto que este martes el dólar paralelo comenzó a tener un fuerte rebote a Bs. 31.000 por divisa, lo cual condiciona y ajusta al alza todas las estructuras de costo de la economía nacional en todos sus niveles.
Esta dinámica repercute y atiza el fuego de la inflación, lo cual agrava la crisis e incrementa los riesgos políticos para el Gobierno. Es por ello que desde el Banco Central de Venezuela (BCV) se tomó hoy la decisión de inyectar al menos 12 millones de euros en efectivo (en las últimas 48 horas) para frenar y contener el ascenso del llamado dólar paralelo, reportó el portal Banca y Negocios mediante consultas a fuentes de la autoridad monetaria.
A falta de demanda y cotización de los dólares que vende el BCV por los excesivos trámites burocráticos que implica, la sociedad recurre a la compraventa de dólares entre particulares y terceros mediante transacciones inmediatas, lo cual incrementa la demanda y, por ende, el precio de la divisa estadounidense, valor por el cual se guían las empresas y comercios del país para fijar sus precios en la compleja dinámica económica nacional que está marcada por una notoria escasez de bolívares, extinción del crédito, caída del consumo y una hiperinflación de 55.000% en el año.
Las fuentes consultadas por ese medio especializado en finanzas venezolanas precisaron que se prevé nuevos reportes de euros para este miércoles y jueves con el fin de presionar a la baja el tipo de cambio no oficial.
No se conoce la cantidad de liquidez y masa monetaria que circula en euros en Venezuela, pero sí se tienen reportes de que al menos 2.000 millones de dólares en efectivo se mueven dentro de la economía venezolana por diversas vías no contables ni registradas en el sistema financiero nacional, que aún opera formalmente en bolívares.
Si esta inyección a través de una intervención cambiaria del BCV funciona, esos euros incrementarían la liquidez en moneda europea de manera tal que los financiamientos de las empresas se ejecuten con mayor flujo de euros que de dólares, lo cual bajaría la demanda de moneda estadounidense y repercutiría con menos efectos negativos en la hiperinflación.
Se espera que el dólar cierre el año entre 40.000 y 45.000 bolívares si la emisión de moneda venezolana no se dispara para financiar el gasto público del Gobierno en salarios, bonos y subsidios políticos. Y si PDVSA hace más pagos a sus proveedores en bolívares con financiamiento del BCV, el paralelo podría saltar a entre 90.000 y 96.000 bolívares debido a que esas empresas buscarían cambiar esa liquidez en bolívares por dividendos en dólares ante la devaluación de la moneda venezolana, según un reporte de Ecoanalítica.
Ricardo Serrano
