Venezuela vivió y sobrevivió otro año más de caída económica a un ritmo muy acelerado. El producto interno bruto, que es la capacidad de generación ingresos y riqueza monetaria del país, esta a solo horas de cerrar el 2019 con un -62% de contracción. Y en medio de un aislamiento financiero internacional sin precedentes contra el gobierno de Nicolás Maduro, el Estado venezolano pierde cada vez más fuerza, tamaño y sostenibilidad financiera para soportar la enorme carga política, social y económica que incrementa su peso con el pasar de los días de una crisis que no da señales de mejoría en 2020.
Según el economista Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis, Venezuela cierre este año sin sorpresas debido a que no se produjo ningún cambio político y, de hecho, dio a entender la economía del país se acostumbrará a su actual proceso de desgaste en todos los sectores internos.
«No hay sorpresas en la política ni la economía venezolana al cierre del año, apartando buenos deseos y discursos sesgados. No se produjo ningún cambio político (y realmente no se esperaba) y la economía se contrajo, pero se habitúa a sobrevivir (como en todos los países con sanciones)», explicó León este lunes en su cuenta de Twitter.
La fuerte presión interna acumulada con implosión social, conflictividad política, ingobernabilidad y control militar bajo coacción para mantener el dominio del territorio aunque tenga solo un 15% de aprobación y legimitidad, hace que el gobierno de Maduro haya aun así subsisitido otro año más en el poder bajo sanciones, bloqueo en el sistema financiero internacional y restricciones a toda su estructura de capitales y activos, tanto indivualmente a cada alto funcionario de la cúpula civil, militar y empresarial del chavismo, como al aparato del Estado controlado por la administración de Nicolás Maduro.
Lo que plantea León es indicio de que la economía venezolana seguirá mutando de manera regresiva en 2020 hasta adaptarse a ser un sistema primitivo de generación de dólares por vías alternas no oficiales y con fuentes mixtas: actividades legales e ilegales, en detrimento de una gruesa capa social que es absorbida por el sistema de caos y anarquía económica que hoy impera en el país.
No queda descartado que la economía venezolana se convierta de plano en 2020 en una autarquía, es decir, una economía cerrada, aislada y desconectada del sistema económico, comercial y financiero global debido a las sanciones de Estados Unidos, similar a los casos de Cuba, Corea del Norte, Irán y Siria, que son naciones con regímenes totalitarios y comunistas, aliados del gobierno de Maduro.
No hay sorpresas en la política ni la econ vzlana al cierre del año, apartando buenos deseos y discursos sesgados. No se produjo ningún cambio político (y realmente no se esperaba) y la economía se contrajo, pero se habitúa a sobrevivir (como en todos los países con sanciones).
— Luis Vicente Leon (@luisvicenteleon) December 30, 2019
Ricardo Serrano
