La economía venezolana se encuentra en una fase de prolongado estancamiento y de transformación de todas sus estructuras internas, lo cual implica que los costos, precios y cálculos de inversiones están anclados al valor que hizo evolucionar todo el sistema de relaciones económicas en el país debido a la hiperinflación inducida desde el Banco Central de Venezuela (BCV).
Con una hiperinflación acumulada en 55.000% de 2018 a 2019 y con una liquidez excesiva en un total de 500 billones de bolívares circulantes, la economía nacional está saturada de bolívares pero carente de dólares para alimentar las importaciones, inversiones, producción, financiamientos al sector publico-privado, las reservas internacionales y los presupuestos del Gobierno nacional.
Sin embargo, una considerable masa de dólares ha quedado circulante en el nivel social de la clase media activa en el mercado laboral profesional, no profesional y en la clase empresarial. Es por ello que las transacciones en moneda estadounidense han cobrado cada vez mayor predominio y han ganado terreno en la generación de trabajo, valor agregado, bienes y servicios del país.
Y es que según Asdrúbal Oliveros, economista y director de la firma Ecoanalítica, tras un estudio realizado entre el 10 y 15 de octubre sobre 12.600 transacciones, se registró que el 53,8% de las transacciones a nivel nacional fueron en dólares. El experto ofreció este miércoles una conferencia sobre la actualidad económica del país y emprendimiento empresarial en Caracas.
Esto implica que más de la mitad del volumen total de todo el dinero que se moviliza y se transa en este año fiscal en Venezuela ha estado denominado en la divisa universal por excelencia, que es el dólar. La mayoría, al menos un 80% de esa proporción de capitales en grandes transacciones la concentra el sector privado, mientras que aproximadamente un 20% se realiza entre particulares, que es el sector de la población venezolana que tiene acceso frecuente a divisas frente al otro 80% de los venezolanos que tratan de subsistir con ingresos en bolívares en medio de la crisis.
«Un grupo de 15% está en una burbuja de dólares, 35% sobrevive y se rebusca, 50% está atrapado por la hiperinflación», explicó Oliveros.
De ese grupo de 15%, el 10% genera volúmenes muy grandes en dólares que, de hecho, abarcan una buena parte de los aproximadamente 2.000 millones de dólares que circulan como masa monetaria en efectivo en Venezuela. El 35% mantiene ingresos esporádicos en divisas aunque no frecuentes, pero les permite subsistir con actividades que generan renta en dólares en un menor volumen. La mitad de la población es la que posee ingresos pulverizados por la hiperinflación y que volvieron artificial todo método de subsistencia socioeconómica.
«Maracaibo lidera entre las ciudades más dolarizadas, con 86% de transacciones en dólares. Caracas llega a 48,5%», precisó el economista.
En la capital del estado Zulia, por tratarse de una ciudad fronteriza y con uno de los más altos porcentajes de la población que emigra hacia otros países de América Latina, se concentra una masa importante de dólares que ingresan al país por concepto de remesas, inversiones, negocios internos con vínculos externos, empresas registradas en el país pero con clientes extranjeros y otros mecanismos de captación de renta en dólares que usan muchas empresas que se mantienen luchando en Venezuela a pesar de la adversidad económica-financiera.
La dolarización agresiva que se ha impuesto de facto por la pérdida del bolívar como moneda real y funcional ha generado que al menos un 60% del sector empresarial privado destine una buena parte de sus ingresos en remuneraciones en dólares a sus empleados en forma de bonificaciones mensuales complementarias al salario en bolívares.
«En electrodomésticos el 94,7% de las transacciones fueron en dólares, con una factura promedio de USD 241», detalló Oliveros.
Esa es solo una muestra de que los sectores con mayores índices de cotización en todo el mercado de bienes en Venezuela se encuentran dolarizados casi en un 100% debido a sus costos de producción, importación, distribución y comercialización, que son demasiado altos como para ser calculados y ofertados en una moneda venezolana que se ha devaluado en un 15.000% en los últimos dos años.
Ricardo Serrano
