La crisis política en Venezuela está en una especie de letargo en el que los tiempos de cada bando político transcurren a diferentes ritmos. Por un lado, el presidente de la AN Juan Guaidó y su equipo persisten en la convocatoria a nuevas movilizaciones para incrementar la presión interna. Por el otro, el gobierno de Nicolás Maduro pacta con un sector minoritario de la oposición las nuevas condiciones políticas en las que convivirán, pero sin discutir elecciones presidenciales o una solución expresa a la crisis económica del país.
Y es que la llamada Mesa Nacional de Diálogo instaló este lunes la mesa electoral y elaboró el cronograma de trabajo para que se discuta la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE).
Sin embargo, hasta ahora no se tiene conocimiento sobre si esa negociación delegará en la Asamblea Nacional la responsabilidad constitucional que solo ese órgano tiene para designar a las autoridades del CNE.
A través de esa mesa se debatirá la conformación de un sistema de representación proporcional, así como las garantías para la observación internacional en las elecciones.
Ese nuevo sistema de representación podría implicar la designación de dos rectores escogidos por el chavismo, dos por la oposición y un quinto de común acuerdo para evitar la parcialidad política a favor del gobierno de Maduro que se le atribuye al actual CNE, presidido por Tibisay Licena.
La información fue ofrecida por el representante de gobierno nacional Francisco Ameliach, según reportó el diario Últimas Noticias.
Esta mesa de negociación tiene un amplio rechazo popular en la sociedad venezolana por ser considerada en la opinión pública nacional como una estrategia de Maduro para prolongar su convivencia con la oposición bajo un contexto de permanencia en el poder a pesar de la gravedad actual de la crisis nacional.
Ricardo Serrano
