martes 3 de noviembre de 2026

¡ACEPTA LA DERROTA! Bolsonaro rectifica y anuncia que ejercerá la oposición a Lula

El desafío de Flávio Bolsonaro al resultado de las elecciones brasileñas que otorgaron un cuarto mandato al presidente Luiz Inácio Lula da Silva no duró ni 24 horas. El candidato ultra renunció este lunes a pedir la anulación de los comicios, como había proclamado la noche electoral tras no reconocer los resultados. Ahora se resigna a ejercer como líder de la oposición, tras consultar con su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria por tentativa de golpe de Estado. “Las elecciones terminaron, pero la lucha por un país diferente continúa”, afirmó en una declaración distribuida por su equipo. Lo curioso es que Bolsonaro rectifica su desafío al triunfo de Lula poco después de que recibiese el único apoyo significativo en su denuncia: el del presidente estadounidense, Donald Trump.

Silas Malafaia, pastor y líder de la Asamblea de Dios, una de las iglesias evangélicas que más han hecho por promocionar a la familia Bolsonaro, estaba abatido la noche del domingo. A pesar de su contrariedad por el triunfo de Lula, el muy influyente predicador no cuestionó resultado. Malafaia distribuyó un vídeo en sus redes sociales en el que, con gesto grave, se arranca así: “Lula ha ganado las elecciones. Que Dios tenga misericordia del pueblo brasileño”.

El caso de Malafaia ejemplificó la soledad en la que se había quedado Flávio Bolsonaro en su empeño de no reconocer el triunfo del actual presidente y pedir la anulación de los resultados. Aliados internos y externos dieron la espalda al candidato ultra en su denuncia de la “canallada” que, según él, le había privado del triunfo que le anticipaban las encuestas y que los suyos daban por seguro. El Partido Liberal (PL), fuerza política brasileña por la que se presentó el senador ultraderechista, reconoció también este lunes los resultados de los comicios presidenciales.

Los pronunciamientos de los tribunales prefiguraban además que la iniciativa estaba condenada al fracaso. Solo Donald Trump, casi 24 horas después del cierre de los colegios, entró a respadar sus denuncias. “Parece otra elección manipulada, francamente. Yo no tomo partido, pero es una imagen terrible para el mundo”, declaró el presidente estadounidense.

Todavía las palabras de Trump se estaban asimilando en Brasil, cuando los servicios de prensa de Bolsonaro confirmaron que este recogía cable. El candidato ultra no renuncia a la batalla jurídica, pero ahora ya no será para intentar anular las elecciones. Ahora el objetivo es pedir la inhabilitación de Lula y de su vicepresidente, Geraldo Alckmin, por “abuso de poder económico”.

Bolsonaro denunció además que, tras visitar a su padre, que permanece recluido en su domicilio de Brasilia, “sorprendentemente” fue abordado por la Policía Federal para exigirle la entrega del pasaporte en 24 horas. Poco después se supo que el magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes, la némesis de los Bolsonaro, ha prohibido al candidato derrotado la salida del país. La medida es parte de una investigación sobre una supuesta trama de blanqueo de dinero urdida por un abogado que mantiene una estrecha relación con él. Moraes justifca la medida por unas declaraciones de otro de los hijos de Bolsonaro, Eduardo, establecido en Estados Unidos, en las que apuntaba que su hermano también debería irse para ese páis. Flávio aseguró que pretende continuar en el país y acusó al juez de actuar por motivos políticos.

El principal argumento del hijo mayor de Jair Bolsonaro para cuestionar la limpieza de las elecciones era la decisión de otro magistrado del STF, Cristiano Zanin, de aplazar dos horas el cierre de los colegios ante las denuncias del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula de que administraciones de la derecha habían reducido premeditadamente los servicios de transporte para obstaculizar la votación. A los bolsonaristas ya les costaba trabajo explicar por qué tanta indignación ante una medida que ellos mismos acabaron solicitando también después del PT. Este lunes se encontraron con otro elemento en contra demoledor. Según los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), que vigila el escrutinio, en esas dos horas de prolongación no se emitieron más que 34.000 votos nuevos, entre otras razones porque muchas urnas electrónicas ya se habían cerrado. El actual presidente ganó por casi 4,5 millones de diferencia.

 

NAM/El Pais

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