Este panorama vuelve aún más relevante el proceso de definición oficial de las candidaturas del espacio oficialista, que en 2022 compitió bajo el paraguas de Pacto Histórico —una coalición electoral que agrupaba partidos como Colombia Humana, Unión Patriótica, Polo Democrático, Partido Comunista Colombiano y otros movimientos de izquierda— pero en esta oportunidad deberá transformarse en un partido político unificado para participar de los comicios.
Rubiños Cea explicó que si bien el Pacto Histórico podría elegir su candidatura a través de una consulta interna entre sus votantes, este camino podría verse afectado si finalmente se da una consulta popular sobre la reforma laboral, ya que esa instancia «desgastaría la movilización».
En ese caso, también podría apostar por un sistema de encuestas que posicione al que tenga mejores mediciones o, en última instancia, «un dedazo», es decir, una definición unilateral del candidato hecha por Petro, en tanto líder del oficialismo.
En ese sentido, el analista político Felipe Mendoza dijo a Sputnik que el oficialismo atraviesa un proceso de «redefinición de poderes internos» del progresismo que tendrá que resolver «si lo que existe es Pacto Histórico o es petrismo».
El analista remarcó que el peso que tenga el actual presidente como «piedra angular» del movimiento será clave para su futuro electoral, ya que el mandatario defiende la idea de construir un «frente amplio» con sectores de centro.
El experto destacó el papel que, en ese camino, pueden tener algunas figuras que han rodeado a Petro en los últimos meses como el ministro del Interior, Armando Benedetti, la canciller, Laura Sarabia, o el exembajador colombiano en Londres, Roy Barreras, quien incluso ha sido mencionado como el precandidato deseado por el presidente.
Mientras estos dirigentes se muestran como «puntos de anclaje con la política tradicional» y defienden la importancia de volcarse hacia el centro del espacio político, también han generado un «desplazamiento de dirigentes cercanos a Petro de toda la vida», generando rispideces a la interna del oficialismo.
Rubiños Cea remarcó que, si bien Petro ya logró en 2022 acercar a dirigentes del centro político —al punto de dividir al tradicional Partido Liberal—, el grado de confrontación con el Congreso que ha mantenido su Gobierno puede dificultarle la posibilidad de crear una alianza electoral con sectores de centro. «La conformación de un frente más amplio va a estar supeditado a cómo se conduzcan las relaciones por fuera del progresismo desde ahora en adelante».
«El oficialismo tiene que definir muy bien a una figura que sea capaz de convocar más allá de las fuerzas internas, sabiendo que el voto de la izquierda representa actualmente un tercio del padrón electoral. Ese 33% es bastante firme y puede considerarse su base electoral, pero para ganar tiene que conseguir la mitad más uno y para eso tiene que convocar más allá de sus fuerzas», analizó Rubiños Cea.
La nueva derecha colombiana
Para Mendoza, es probable que la oposición logre conformar en los próximos meses «una alianza de la centroderecha para buscar un candidato que se muestra como una alternativa al candidato del Gobierno».
En efecto, partidos como el Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2012), los tradicionales partidos Conservador y Liberal y otros comenzaron a explorar una posible coalición desde finales de 2024.
La opción fue defendida explícitamente por el expresidente Iván Duque (2018-2022), quien entrevistado por el diario El Tiempo el 27 de mayo aseguró que «solo un candidato de coalición desactivará ‘las bombas’ de Petro».
El analista consideró que si bien «uno podría pensar que el péndulo va a ir hacia la centroderecha», lo que indicaría una victoria opositora en mayo de 2026, los partidos de la derecha colombiana han apostado por una «polarización» que puede no terminar de encontrar eco entre los colombianos.
«La gente está un poco cansada de los radicalismos y está buscando un escenario más de causas sociales que de diferencias ideológicas».
Rubiños Cea, en tanto, explicó que el uribismo sigue siendo un movimiento importante dentro del arco político de derecha en Colombia y que se expresa en las cinco precandidaturas elevadas por el Centro Democrático: María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Paola Holguín, Andrés Guerra y Miguel Uribe. Sin embargo, señaló que aparecen «nuevos clivajes» en la derecha de sectores que defienden ideas similares, como la reducción del Estado, las privatizaciones o una mayor militarización, pero sin la referencia del expresidente Uribe.
De hecho, la recopilación de encuestas de La Silla indica que tanto Cabal como Miguel Uribe, los dos del Centro Democrático con mayor respaldo, apenas pasan el 4% y parecen ir en caída en los sondeos.
Ese camino podría llegar a ser aprovechado, entonces, por candidaturas como las de Dávila, una candidatura que, según Rubiños Cea se presenta como «abiertamente libertaria» y con el apoyo de «asesores» del presidente argentino Javier Milei. Según el analista, la experiodista busca «rescatar algunas ideas» tanto del argentino como del mandatario salvadoreño Nayib Bukele, aprovechando que «el avance de la ultraderecha es un fenómeno global del que Colombia no está exenta».