sábado 6 de junio de 2026

¡A LA MUJER EN SU DÍA! La ‘Dama de Hierro’ del Cacao, una valiente y conmovedora historia de vida || Fotos

Mariela Elena Arrieta Sánchez, orgullosamente zuliana, nacida en Caja Seca, en el Sur del Lago, no sabía ni ‘jota’ de cacao. Solo sabía que el hombre que amó, con quien fundó una familia de la cual surgieron cuatro hermosos hijos y de dos de ellos tres hermosos nietos, estaba dedicado enteramente a su pasión, el cacao, pero la vida le tenía preparada a esta heroína su lugar en el campo de batalla, porque, la llamada del heroísmo está, ineludiblemente asociada al campo de batalla, a la lucha por la vida y por superar con hidalguía y resiliencia cada obstáculo para el éxito.

Este sábado, 08 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en los reportajes especiales de NAM traemos la valiente y conmovedora historia de este ser humano digno representante de lo que significa ser mujer en nuestro mundo. Mariela nace en un hogar humilde, hija de Violeta Sánchez, una docente entregada al trabajo y a su familia y de Freddy Arrieta, un hombre de quien aprendió la honestidad y el trabajo tesonero. Se formó, junto a sus hermanos en la pequeña localidad de Caja Seca, estado Zulia, donde transcurrido el tiempo se enamora y se casa.

En su joven adultez, Mariela vivía muy bien, porque, el hombre con quien construyó su familia la trató como a una reina, se ‘partió el lomo’ como se dice coloquialmente para que a ella y a sus hijos, no solo es que no les faltase nada, sino que lo tuvieran todo y así fue.

Superar la pesadilla

No se puede hablar de esta mujer maravillosa sin mencionar a Neuvelis Echeverría, su esposo y el artífice fundador de una agroproductora que sería el legado que a Mariela le tocó asumir sin saber ‘jota’ de lo que se trataba. Un hombre visionario con una pasión única por el chocolate. Su visión era hacer del Sur del Lago de Maracaibo la potencia chocolatera del mundo, tratándose, desde luego, del lugar donde él estaba convencido que se producía el mejor cacao de este planeta.

Mariela solo recuerda que ‘Niove’ como le decía de cariño: “sembró varias hectáreas, una por una, vivía metido de cabeza en las plantaciones, revisaba hojita por hojita cada matica. Eran sus otras hijas. Desafortunadamente, el hampa me quitó a mi esposo y él no pudo ver su primera gran cosecha y me tocó a mí aprender como una niña que aprende a caminar, a leer y a escribir, para poder levantar mi cosecha, sacar adelante a mis hijos y seguir viviendo”.

Fue en noviembre del año 2009, cuando hombres armados ingresaron a su finca que él (Niove) llamó “El Porvenir” y se lo llevaron en su propia camioneta para no devolverlo jamás. Neuvelis Echeverría fue secuestrado y asesinado, mientras Mariela y sus hijas solo vivían del disfrute de lo que éste, con trabajo duro, iba logrando.

«Fueron los días más duros de mi vida, mis hijas estaban pequeñas y no sabían nada sobre la finca. A mi hijo mayor le afectó mucho lo de su padre y él tomó una valiente y temeraria decisión, partir, eso me allanó el alma, porque verlo irse en estas condiciones era lacerante, pero, tuve en mi hija Nathaly, ya adolescente, esa aliada y juntas le echamos ganas, porque teníamos dos opciones, o vendíamos o seguíamos el sueño y no lo pensamos».

Asumir el desafío

Arrieta viajaba a Maracaibo, Barquisimeto y Caja Seca siempre acompañada del menor de sus hijos, el pequeño Nicolás Echeverría, su compañero en la vida después de la desaparición de su esposo. «Neuvelis Noe es mi hijo mayor, vive en España; Nathaly es mi segunda hija y fue mi aliada y socia, mi otra ‘yo’; Nohely es mi otra niña, mi inspiración, mi bálsamo; y Nico (Nicolás) es mi niño más pequeño, mi compañero de siempre, ellos son el motor de mi vida y mi inspiración de lucha”.

Para esta mujer valiente fue supremamente difícil asumir el desafío, porque, sencillamente, ella desconocía todo y le tocó de cero. Le tocó confiar en quien debía y en quien no debía, le tocó aprender a tener ojos, oídos y olfato bien afinados para poder identificar lo bueno y lo malo, al bueno y al malo, le tocó estudiar a fondo el cacao y embarrialarse los pies de cabeza en la finca como lo hacía su esposo para impregnarse de aquello y poder liderar ese proyecto.

Cuando Mariela llegó a la finca, ya como la nueva patrona, llegó neófita, con las manos en la cabeza. Aquello era como demasiado grande y ella no sabía nada del asunto: “Nada, tocó asumir, tocó afrontar, tocó confiar en mucha gente; algunos me ayudaron, otros quisieron aprovecharse, pero Dios y mi familia me dieron el empuje y yo me arriesgué, porque soy una mujer de riesgos y de desafíos y éste era el principal de todos, esto que construyó mi esposo para mí y para mis hijos me tocaba ahora perpetuarlo y así lo he hecho, con mucho trabajo, con mucho sudor y con mucho sacrificio”.

Mariela, mujer de temple, de coraje y de mucho carácter, hace una pausa, respira y suelta de golpe: “¡Cuántas veces lloré en silencio, para que mis chamos no me vieran, cuánto sufrimiento!”. Ciertamente tomar posesión de aquello y comenzar desde cero, con la incertidumbre ahogándole la vida de no saber nada de su esposo mientras transcurrían los días uno tras otro, así le tocó afrontar el desafío.

Mariela es una líder nata. Es de esas personas que tienen ese don de saber meterse por los caminos más difíciles y llegar siempre a la meta. Es de aquellas que los demás ven como el ejemplo a seguir, como la líder del rebaño, como la mentora de muchos y así ha sido su vida llena de nostalgias de frustraciones y de mucha soledad, aun cuando siempre ha tenido al lado personas valiosas.

Recogiendo la cosecha

Como suele suceder con las heroínas, cada éxito viene de la mano con otro desafío y así ha sido la vida de Mariela. Cuando por fin las cosas iban encaminadas y ya ella estaba al frente con total control de la finca y de todos los elementos que la estructuran llega la situación país y le toca la no menos difícil tarea de ver marcharse a sus hijas, aún jóvenes y a su niño Nicolás.

“Nathaly, era mi aliada y con ella montamos una chocolatería en Caja Seca. ‘La Chocolata’ era nuestro sueño, basada en el sueño de su padre, producir y vender el mejor chocolate con el mejor cacao, pero las cosas se pusieron difíciles en Venezuela y llegó aquella crisis de escasez, el terrible servicio eléctrico que todavía nos golpea como un látigo y mis hijas que apenas comenzaban a vivir se aterraron de ver que su país no estaba ofreciéndoles el futuro que ellas soñaban a pesar de que teníamos la finca y nos iba muy bien, ellas tenían el miedo que tuvieron muchos venezolanos y tomaron la decisión de emigrar y no ha sido fácil desde entonces”.

Se marchan todos los hijos de Mariela y queda ella con un aliado que la vida puso en su camino: José Miguel Sierra, un joven muy trabajador y dedicado que fue quien la ayudó a proseguir con la finca y consuetudinariamente a mantener los estándares de producción y venta en medio de un país en plena crisis y en total incertidumbre.

Seguir superando…

Mariela, sigue superando obstáculos y tiene su finca productiva. De aquel proyecto ‘La Chocolata’ se metamorfoseó en un nuevo proyecto ‘Mariela, Heladería y Postres’ que lleva con bastante dedicación y a contra corriente, superando apagones, problemas de combustible, con sus hijas ya establecidas fuera de Venezuela y su hijo mayor en España, con los problemas familiares que atraviesan todas las familias; la salud de su mamá, la muerte abrupta e inesperada de un hermano, pero siempre con la vista al frente con la nobleza y un corazón de león que palpita siempre con el alma de un niño, que es el alma más noble y más soñadora que existe.

Hoy, “El Porvenir” se reimpulsa gracias, entre otras cosas, a la alianza con la Organización Integracionista del Cacao (OIC) enmarcado en el Plan Cacao, nada menos que con una aliada de primer nivel como Nestle, con mucha visión de futuro, pero la vida de Mariela sigue siendo una vorágine de retos qué superar, eso hace de quienes son resilientes y valientes verdaderas heroínas y dignas representantes de la mujer haciendo énfasis en la mujer venezolana.

Dama de Hierro…

¿Qué significa para Mariela Arrieta ser mujer?

Es un ser especial que Dios nos bendijo con muchas virtudes y la principal de ellas es ser madre, y las que no pueden serlo, tienen la capacidad de tanto amor por dar que mayormente cubren esa falta.

¿Qué te dio la fuerza para asumir las riendas de lo que tu esposo te dejó?

Definitivamente el gran amor a mis hijos y la esperanza de que mi esposo regresaría…

¿Cómo te defines como mamá?

Esa es una respuesta que te la deberían dar mis hijos, pero espero haber llenado una parte de sus expectativas.

¿Qué les dirías hoy a las mujeres que estén padeciendo dificultades?

Que la vida no es fácil, que la vida sin obstáculos que superar no tiene sentido, que la satisfacción más grande para una mujer es voltear hacia atrás en algún momento y ver cuántos  obstáculos tuvimos que transitar y aún así estamos en pie y con toda la fuerza y el ímpetu de seguir y que existe un Dios Misericordioso que está a nuestro lado, aférrate a él y a la Santísima Virgen (…) que nunca miren lo malo, sino lo bueno que él (Dios) nos presenta así sea poco y con eso saldremos adelante como mujeres guerreras, bendecidas y con mucha fortaleza.

NAM/Ernesto Ríos Blanco

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