A dos días de una elección parlamentaria que fue sacudida por un ataque en el corazón de Londres que dejó siete muertos, el historial de seguridad de la primera ministra británica, Theresa May, dominaba el martes la agenda de la campaña electoral.
Después de que la policía identificó a dos de los atacantes y reveló que uno era conocido previamente por las agencias de seguridad, el Partido Conservador de May enfrenta más preguntas sobre sus recortes al número de policías en el país.
La última encuesta de opinión de Survation para ITV mostró que la ventaja de los conservadores se redujo a sólo un punto desde seis unidades en el mismo sondeo de la semana anterior.
La policía reveló el lunes que Khuram Butt, de 27 años, un ciudadano británico nacido en Pakistán, era conocido por la policía y la agencia doméstica de espionaje MI5, pero no se lo había considerado una amenaza suficiente para justificar una vigilancia estrecha.
Butt había aparecido en un documental titulado «The Jihadis Next Door» («Los Yihadistas del Lado»), transmitido el año pasado por la cadena Channel 4 de Gran Bretaña, como parte de un grupo de hombres que desplegó una bandera de Estado Islámico en un parque.
En el tercer ataque islamista en el país en igual cantidad de meses, Butt y otros dos individuos arremetieron el sábado por la noche con una furgoneta contra peatones en el Puente de Londres y apuñalaron a otros en el barrio cercano de Borough Market.
Los tres llevaban falsos cinturones explosivos. Agentes de policía les dispararon en la escena a los ocho minutos después de recibir la primera llamada de emergencia.
Un canadiense, un francés y un británico estaban entre los fallecidos, mientras que ciudadanos de Francia, España, Australia y Nueva Zelanda se encontraban entre los 48 heridos en un incidente que May describió como «un ataque al mundo libre».
Como ministra del Interior del 2010 al 2016, May supervisó una reducción el número de policías en Inglaterra y Gales en casi 20.000, una medida que su principal oponente, el líder del Partido Laborista Jeremy Corbyn, dijo que nunca debió haber ocurrido y tendría que llevar a su renuncia.
NV1/Reuter
