Andrés Felipe Villa llegó hace un mes y medio a Bogotá, al igual que otros venezolanos, buscando mejores oportunidades laborales, sin embargo, hoy se encuentra en la calle con veinte personas más, en su misma condición.
Él, junto con otros ciudadanos de su país, se encuentran en la calle desde que varios trabajadores llegaron a la Terminal de Trasportes de Bogotá a acordonar algunas zonas peatonales en donde ellos se quedaban.
Las labores de mantenimiento y limpieza, que se realizan por la llegada del papa Francisco, terminaron por ocasionar el desalojo de un grupo de personas desplazadas del país vecino que desde hace varios meses se encontraban prácticamente viviendo allí.

De acuerdo con Villa, en varias ocasiones funcionarios de la copropiedad les reiteraron que el Terminal es un lugar de paso, no apto para pernoctar.
Hoy ven pasar sus días en Bogotá bajo la escultura Lumbalú, en la calle 24 con 68, ubicada justo al frente de la Terminal. Son casi 25 personas en el día pero en la noche estas aumentan completando a veces 40, a veces 60. Es paradójico, pero la misma visita que los tiene en el limbo, también los tiene pensando en la posibilidad de que ocurra un milagro. Por ahora no hay otra solución a la vista.
El único pronunciamiento por parte de la terminal, es que sí se estaban preparando algunas obras de embellecimiento pero prefirieron no pronunciarse respecto del futuro de estos venezolanos.
NV1 / El Tiempo
