sábado 6 de junio de 2026

¡TODO EL MUNDO LO HA JUGADO! La historia del Monopoly, el juego creado para lanzar un mensaje anticapitalista

Aunque se cree que Charles Darrow fue el inventor del Monopoly, en realidad, el juego surgió de la imaginación de Elizabeth Magie Phillips, una mujer comprometida con la causa feminista y con el bienestar de la sociedad.

Su padre, el político James Magie, le inculcó sus ideas anticapitalistas y contrarias a la práctica del monopolio, lo que convirtió a Elizabeth en una persona comprometida contra los métodos con los que parte de la población se enriquecía a la vez que una mayor parte engrosaba las filas de la pobreza.

Así inventó en 1904 el The Landlord’s Game (El Juego del Terrateniente), que fue la primera semilla de lo que más tarde conoceríamos como el Monopoly. Según la investigadora Kate Raworth, que ha publicado en El Mundo este domingo un breve relato sobre el origen del popular juego de mesa, la novedad de la invención de Elizabeth consistía en el tablero con un circuito lleno de calles y enclaves monumentales a la venta. Pero la auténtica revolución de su invento la supuso el doble reglamento para jugar. La inventora quiso abrir un debate entre los jugadores, que podían elegir y cambiar de uno a otro reglamento en cualquier momento de la partida siempre que se pusieran de acuerdo.

El primero consistía en que, cada vez que un jugador adquiría una propiedad, todos los jugadores ganaban algo, y el juego concluía cuando el jugador que partía con menos fondos lograba duplicar su riqueza. Esta versión del juego obedecía a la teoría que defendía Elizabeth de que la propiedad de la tierra debía compartirse, mediante el pago de impuestos que revirtiesen en el conjunto de la sociedad. El otro reglamento, al contrario, establecía como prioritario acaparar el mayor número de propiedades y empobrecer a los demás jugadores cada vez que pasaban por ellas, mediante el pago de tasas. El ganador, por su puesto, era el que acumulaba más riquezas y dejaba desplumados a los demás.

El debate que la inventora del juego quiso crear, enseñando con una herramienta de entretenimiento la diferencia entre un modelo económico y otro, no llegó a generarse, ya que los jugadores prefirieron, con el tiempo, jugar a machacar al contrario.

El juego gozó de gran éxito, y fue modificando sus reglas en EEUU, por distintas comunidades de jugadores, hasta que finalmente Charles Darrow pulió una versión a gusto de todos y vendió la patente como propia a la compañía Parker Brothers, que lo comercializó con su actual nombre, Monopoly. Elizabeth Magie también participó en un acuerdo con Parker Brothers, reivindicando su autoría, pero esto ya es otra historia.

NV1 – Agencias