jueves 4 de junio de 2026

¡EFEMÉRIDES! Un día como hoy, falleció el prócer zuliano Rafael Urdaneta

  “Un hombre de su prestigio no puede permanecer olvidado en un oscuro rincón de la provincia”. La Venezuela que se levantaba de las ruinas de la Guerra de Independencia, encabezada por el presidente Carlos Soublette, rogaba  contar con el general Rafael Urdaneta. La rectitud moral y el sentido del deber del  marabino lo obligaban a volver a la palestra.

Corría el año 1837. Luego de estar al frente de las huestes de Simón Bolívar, de batallar por casi todo el territorio venezolano, hasta expulsar al Imperio español del norte de Suramérica, la suerte le dio la espalda al héroe. Primero la expulsión de la Nueva Granada, tras intentar mantener con vida a la Gran Colombia; luego el desprecio de los líderes venezolanos, que lo veían como una pieza del “odiado” Libertador; el exilio, los malos resultados en los negocios, los problemas de salud…

No era fácil la realidad del “Brillante”. Luego de su rehabilitación política, gracias a su antiguo compañero Soublette, que intercedió ante el general José Antonio Páez, Urdaneta volvió a ser tomado en cuenta, siempre como símbolo de conciliación. “Si Bolívar se llamó a sí mismo ‘el hombre de las dificultades’ —señalaba Augusto Mijares—, Urdaneta pudo llamarse ‘el hombre de las responsabilidades’, porque tanto en la guerra como en la administración pública siempre le tocaron las misiones más difíciles y todas supo cumplirlas con el solo propósito de servir a la patria y el más puro desinterés”.

Se dedicó a un pequeño fundo en Turupía, estado Falcón, con la intención de vivir alejado de las intrigas. “A mí me basta proceder bien sin hacer ruido; yo no quiero sino el bien de la patria, sin que para mí desee ya nada que me haga lucir en el mundo”, había escrito en 1826 a Francisco de Paula Santander. Tal era su pensamiento de toda la vida. Pero la nación venezolana de la primera década posterior a la división de la Gran Colombia requería su conocimiento y su ascendencia en la sociedad.

En Maracaibo restituyó la paz cuando las distintas facciones aspiraban al poder en 1835. Dos años después era elegido senador por la provincia de Coro, y allí es cuando ocurre su designación como Secretario de Guerra —hoy sería el equivalente a Ministro de Defensa— por parte del presidente Soublette, hombre de alta moral, como la del marabino. En 1838 volvió a hacer frente a una revuelta en la capital del Lago, esta vez con el coronel Francisco María Faría al frente, que terminó con el fusilamiento del militar altagraciano en lo que hoy es la Plaza Bolívar.

Tras la muerte de Urdaneta, a las 2:30 de la tarde del 23 de agosto de 1845 en París, los médicos procedieron a realizarle la autopsia para descubrir el mal que aquejaba al general. Allí descubrirían, en palabras de su hijo, “la piedra más colosal que ahora se ha visto (…) todos nos hemos quedado admirados de que mi padre haya vivido tanto tiempo y haya tenido tanta resistencia para sufrir los dolores atroces que le producía esta piedra”.

En la actualidad puede verse, en el Museo Rafael Urdaneta de Maracaibo, el cálculo vesicular de casi 7 centímetros y 134 gramos que ocasionó la muerte del héroe zuliano. Su composición es de oxanato de calcio 48,7%, oxanato de amonio 29,09%, fosfato de calcio 22,1%.

Los restos de Urdaneta fueron velados en la iglesia de La Magdalena; el bergantín Nancy llegó a La Guaira el 23 de octubre de ese año para ser recibidos por sus familiares el 24… fecha de conmemoración de su natalicio.

El 16 de mayo de 1876, el cuerpo del general  Rafael Urdaneta ingresó al Panteón Nacional, donde el sarcófago  que lo contiene y una estatua recuerdan al visitante que allí está “el más constante y sereno oficial del Ejército”. El héroe que supo dejar su vida por el deber.

NV1/Agencias