lunes 8 de junio de 2026

Hermanos Villegas: Cuando la sangre es más gruesa que el agua

Entre la política y el periodismo se debaten muchos actores de la vida pública en Venezuela y los hermanos Villegas no escapan de ello, dando hoy una lección al mundo de respeto, tolerancia y unidad frente a las dificultades.

Recientemente el medio BuzzFeed News publicó un trabajo especial que pone en relieve que pese a las diferencias ideológicas, la familia y el amor siempre prevalecerán como valores inquebrantables en la conciencia del venezolano.

A continuación el trabajo publicado por la reportera Karla Zabludovsky de BuzzFeed News el pasado 14 de agosto:

Hermano Versus Hermano en La Batalla Por La Verdad En Venezuela
Los hermanos Villegas ejercen un enorme poder en Venezuela – también representan dos lados de un país cada vez más polarizado y enojado. BuzzFeed News habló con ambos sobre el delicado equilibrio que se necesita para permanecer cerca.

A un lado de la mesa se encontraba el presentador de una de las pocas ​redes​ de televisión de oposición de Venezuela, Por otro, sentado, un alto ministro del gobierno. Como gran parte de lo que pasa por el debate en este país cada vez más dividido, gritaron uno sobre otro, hicieron comentarios sarcásticos y azotaron con fuerza sus dedos violentamente en el aire.

Lo que hizo que el enojado intercambio fuese particularmente tenso es el hecho de que los dos hombres son hermanos.

Vladimir Villegas conduce un popular programa de televisión en Globovisión – llamado Vladimir a la 1 – y regularmente invita a críticos del Gobierno, mientras que su hermano menor, Ernesto, se encarga de difundir el mensaje oficial del estado como Ministro de Comunicaciones e Información.

Los hermanos Villegas son, en muchos aspectos, un microcosmos de Venezuela: profundamente polarizada entre partidarios y opositores del presidente Nicolás Maduro, y cada vez más incapaces de encontrarse en los puntos medios. La inflación de tres dígitos, la escasez de todo, desde la leche hasta la aspirina, y la suspensión de las elecciones regionales habían empujado a la gente a la calle, donde más de 120 manifestantes han muerto desde el pasado mes de abril.

Twitter, el ring

El ahora infame intercambio de los hermanos se produjo en junio, cuando tuvieron una pelea al aire tan acalorada que la etiqueta # 2VillegasALa1 terminó siendo tendencia en Twitter

Vladimir, de 55 años, abrió el programa con el primer plano de una videocámara que había sido destruida por soldados durante la cobertura de Globovisión de una manifestación, diciendo que algunas de las víctimas habían sido golpeadas por bombas de gas lacrimógeno disparadas por las fuerzas armadas. Ernesto, de 47 años, se mantuvo en la línea del Gobierno, argumentando que a algunas personas les habían disparado los manifestantes mientras trataban de atravesar barricadas, mientras que otros fueron atropellados por conductores que se desviaron para evitar las barricadas.

Mientras los dos discutieron quién era responsable de la creciente cantidad de muertos durante las recientes protestas contra el Gobierno, Ernesto explotó, visiblemente exasperado. «Si vamos a hablar desde la ira, tengo mucha», dijo. «Seguramente tú también.» Golpeó una pila de archivos sobre la mesa – dos veces.
A veces los dos intentaron ser conciliadores. Vladimir elogió a su hermano por reunirse con un grupo de estudiantes enojados a las puertas de la sede de la red estatal de televisión y permitir que sus peticiones fueran transmitidas.

Ernesto dijo que quería » tratar de ver «si nuestra relación familiar que pone por delante siempre el amor permite contribuir a nuestro país», y detener el derramamiento de sangre.
Pero los hermanos no podían ponerse de acuerdo. La tensión en el estudio era abrumadora, y al final ambos se dieron por vencidos. «Perdí mi tiempo entonces y te hice perder el tuyo», le dijo Ernesto a su hermano mientras las cámaras seguían rodando.
Al día siguiente, el sitio web satírico El Chigüire Bipolar publicó una historia sobre los trabajadores de Globovisión trasladando comida y agua a los hermanos que habían estado discutiendo en el estacionamiento durante 72 horas. Vladimir y Ernesto no hablaron durante un mes.

BuzzFeed News conversó con los dos Villegas por teléfono desde la capital, Caracas, sobre el amor familiar y el conflicto durante la peor crisis de Venezuela hasta la fecha, para saber qué es lo que significa que dos hermanos se coloquen en lados opuestos de una situación explosiva.

«A mi hermano lo quiero mucho. Mis diferencias son con el ministro de Comunicación «, dijo Vladimir. Ernesto, por su parte, dijo que si bien pueden estar en desacuerdo en la política «nos unen muchísimas más cosas de las que nos separan».
Los hermanos Villegas -10 de ellos en total, incluyendo a dos medio hermanos- crecieron en un hogar firmemente comunista. Su madre, Maja Poljak, fue una inmigrante judía croata que huyó de los nazis, y su padre, Cruz Villegas, un descendiente de esclavos encarcelado durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en los años cincuenta. Criaron a sus hijos para que fueran amistosos entre sí y militantes de sus convicciones izquierdistas.

En su colección de poemas titulada La cárcel, el amor, la selva y la libertad, Cruz escribió sobre sus ideales comunistas y el legado a su familia:

“Serán nobles mis últimos pensamientos / Reafirmación de la ruta escogida / La que escogimos tú y yo / La que siguen nuestros hijos”.

Se parecen pero no tanto

Físicamente, Ernesto y Vladimir tienen mucho en común: las mismas cejas espesas, nariz gruesa y labios carnosos. Incluso usan espejuelos similares. Pero no les digan que se parecen: a Vladimir le gusta bromear que a pesar de ser nueve años más joven, Ernesto parece más viejo, porque «el gobierno envejece» a una persona.

Vladimir elogió el rasgo que más admira en su hermano – la honestidad – y dijo que «yo estoy seguro de que si mañana Ernesto tiene una diferencia con el gobierno se saldría. ¿Llegará el momento? No sé» -aclaró-.
Ernesto se ha mantenido cerca de Maduro, incluso mientras el líder bromeaba sobre los venezolanos que parecían delgados como resultado de la escasez de alimentos, cuando el número de personas arrestadas por protestar superaba los 3.000 y la fiscal general, una ex aliada que comenzó a denunciar los abusos del Estado, fue expulsada por nuevos parlamentarios.

El gobierno ha culpado de la crisis a la élite respaldada por Estados Unidos en el país, posición que se reforzó el viernes cuando el presidente Donald Trump advirtió sobre una posible «respuesta militar» a la inestabilidad de Venezuela. Ernesto y otros miembros del gobierno de Maduro se aferraron rápidamente a la declaración de Trump como prueba de los planes de Estados Unidos.

Ernesto asegura sin embargo que las diferencias políticas con Vladimir son sólo temporales. «Igual eso va a quedar pequeño al lado del riesgo de la amenaza que significa ese brote neofascista que hemos estado evidenciando», dijo, refiriéndose a Estados Unidos el más formal de los dos hermanos.
La diferencia de edad de nueve años significó que Vladimir fue una figura paterna para Ernesto, el más joven. Cambió los pañales de su hermano y le enseñó a caminar, montar en bicicleta y conducir un auto.

Ya adultos, ambos se acercaron al fallecido presidente Hugo Chávez, el líder socialista que nacionalizó parte de la industria petrolera del país, explotando los altos precios para sacar a muchos de la extrema pobreza a la vez que aumentaba significativamente la deuda externa de Venezuela.

En 1999, Vladimir fue miembro de la Asamblea Constituyente de Chávez, que reescribió la Constitución para aumentar los mandatos presidenciales de cinco a seis años y permitir una reelección inmediata.

Tres años más tarde, fue nombrado embajador en Brasil y luego en México. Pero se separó de Chávez en 2007 después de que el presidente presentó una propuesta que permitía períodos ilimitados en el cargo, temiendo que llevara a un abuso de poder. Hoy, dice que se siente más cómodo entre la oposición, que ganó la mayoría en el Congreso en 2015.

Al igual que su hermano mayor, Ernesto ha estado zigzagueando entre la política y el periodismo desde su adolescencia. Como reportero entrevistó a Fidel Castro y escribió un libro sobre el fracasado golpe de estado de 2002 en Venezuela. En 2012, un año antes de que Chávez muriera de cáncer y entregara las riendas a Maduro, aceptó el puesto de ministro de Comunicación e Información.

Maduro, un ex conductor de autobús de 54 años, ha luchado por sacar provecho al fervor que Chávez inspiró entre sus seguidores. A falta del carisma de su predecesor, ha alienado a muchos de los partidarios más firmes de Chávez, que han comenzado a reunirse con líderes de la oposición.

El abismo entre las opiniones políticas de los hermanos ha aumentado en paralelo con el acelerado descenso del país al caos político. «Es como si uno hablara cantonés y el otro hablara croata», dijo Vladimir con una carcajada.

Ernesto prefiere centrarse en las similitudes, que incluyen la forma particular en que difuminan sus palabras cuando hablan, y aprietan las manos cuando se agitan.

Por apariencias en público

«Yo estoy seguro de que la pasión que le imprime Vladimir a sus posturas tiene un origen idéntico a la pasión que yo le imprimo a las mías «, dijo, y añadió que los enfrentamientos entre ambos se agravan en público.

«Él tiene que mostrar que no está de acuerdo conmigo», dijo Vladimir. En privado, dicen los hermanos, a menudo desahogan cualquier tensión con una broma. Se reúnen en eventos familiares y ambos dicen que hablan por teléfono con regularidad.
Con su popularidad en picada, Maduro -quien fue recientemente sancionado por Estados Unidos- realizó una votación el pasado mes para elegir a 545 miembros de una nueva y todopoderosa asamblea de ciudadanos, encargada de reescribir la Constitución.

La elección, que subordinó al Congreso controlado por la cada vez más débil oposición a la asamblea, fue cuestionada por la empresa que proporcionó la tecnología de votación y se consideró fraudulenta por los gobiernos regionales. Los hermanos están también en lados opuestos de esa dividida confrontación.

Además están en desacuerdo sobre si los militares están utilizando fuerza excesiva para sofocar las protestas y si la libertad de prensa está siendo respetada. «No estamos ejerciendo periodismo con la libertad que existe en una democracia», dijo Vladimir, antes de aclarar que no llegaría a llamar a Venezuela una dictadura, etiqueta ya utilizada por varios gobiernos en la región y el mundo.

Vladimir sabe que está bordeando una fina línea en su programa y tiene cuidado de no sobrepasarla. Expresa su repudio al gobierno mientras se asegura de que no pone en peligro su plataforma pública. Sin embargo, Vladimir sigue siendo un inconveniente para el Estado: reveló que su cuenta de Twitter fue recientemente hackeada por el gobierno.

Ernesto también se ha encontrado a sí mismo en momentos espinosos, cuando sus lealtades se colocaron en direcciones opuestas. Durante una reunión televisada con los concejales en 2013, Maduro describió a Vladimir como su amigo, pero le instó a abandonar la oposición y regresar al lado del Estado. Ernesto estaba sentado en la audiencia. «Lo quiero que jode», le dijo a Maduro cuando recibió su turno en el micrófono.

A principios de este año, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones anunció que suspendería el programa de Vladimir después de que el líder de la oposición, Freddy Guevara, pidiera a la gente que rechazara al gobierno durante una aparición.

El programa de Vladimir es el único que sigue en la televisión y que ha atraído a la mayoría de los líderes de la oposición. Después de estudiar la entrevista detenidamente, Ernesto -que, como ministro de Comunicación, podría dar su opinión sobre el caso, pero no tuvo la última palabra sobre su resultado- dijo que no había encontrado suficientes elementos para sancionar el programa de Vladimir.

Dado el rumbo que ha tomado Venezuela, habrá muchas oportunidades para que los hermanos Villegas no estén de acuerdo en el futuro, pero por ahora el vínculo sanguíneo tiene más peso.

Una vez transcurrido tiempo suficiente después de la pelea televisada y cuando los hermanos habían saldado sus diferencias, Ernesto publicó una fotografía suya con Vladimir en Instagram, los hermanos sentados uno al lado del otro, sonriendo: #familia.

Vladimir dice que no tiene planes de traer a Ernesto de vuelta al programa por ahora. Mientras tanto, está descubriendo cómo navegar en medio del impasse político del país, y el efecto que tiene en la relación con su hermano.

NV1/GLOBOVISIÓN