Marcos Llorente ha perdido la fe en Zinedine Zidane. A pesar de que el francés parecía que iba a contar con él como primer relevo de Casemiro en el centro del campo del Real Madrid, el jugador se siente infravalorado. Al final, se ha cansado de las promesas del entrenador y ha decidido buscar minutos lejos del Bernabéu, tal y como ya lo hizo la pasada temporada con su cesión al Alavés. Las cosas, por el momento, no son como se las habían pintado al principio de la pretemporada y por eso ha pensado en que lo mejor para su futuro es un cambio de aires.
Al futbolista le rodea la terrible sensación de que no va a contar con muchos minutos de juego. Zidane ha decidido apostar incialmente por el bloque de la temporada pasada, algo plenamente justificable desde un punto de vista futbolístico. Así, todos los jugadores conocen los automatismos del equipo y el conjunto funciona como un reloj desde el primer minuto. Llorente no acaba de ver qué encaje tendrá en este esquema y, para seguir avanzando en su carrera, considera que lo más conveniente es una nueva cesión. Varios equipos de Primera incluso ya han contactado con el club blanco para interesarse por la disponibilidad de este futbolista, con lo que no le costará mucho encontrar un nuevo destino.
