sábado 6 de junio de 2026

¡AQUÍ HAY «GATO ENCERRADO»! Cabos sueltos y más dudas que certezas en la desaparición de Sara y Sofía en Quito (FOTOS+VIDEOS)

Un ‘gallo tapao’ es un as bajo la manga, una sorpresa, algo inesperado, porque cuando tu tapas un gallo con un recipiente, al destaparlo nuevamente nadie sabe lo que éste hará ni cómo reaccionará, pero podemos decir que también hay ‘gato encerrado’ dicho claro y raspado, en este caso hay cabos sueltos, hay cosas ocultas que de a poco deberían salir. La policía ecuatoriana está investigando, las indagaciones no han cesado con el “feliz retorno a casa” de las adolescentes Sara y Sofía Oviedo Quintana, venezolanas residentes en Quito, Ecuador.

Lo primero que se supo es que las niñas salieron de su casa hacia un mini mercado que queda solo a unas cuadras del inmueble, por lo cual, ambas se fueron caminando. No se ha precisado si entraron al mini mercado, no se ha dicho si en el mini mercado, que debe haber cámaras de seguridad, fueron captadas, de pronto eso se está investigando y está bajo la lupa.

En segundo lugar, las ‘carajitas’ no volvieron a casa, pasaron las horas de ese día jueves 22 de abril del corriente y las criaturas no regresaron a su hogar con la compra que supuestamente traerían a la vivienda. Eso generó pánico, preocupación, angustia, porque ya se conoce el tema de trata de niñas y más aún sin son agraciadas y extranjeras, como es el caso.

De manera que los padres de ambas iniciaron las labores de búsqueda y fueron hasta la policía a introducir la denuncia de la desaparición.

Las autoridades les informaron a los padres de las venezolanas que estaban investigando. La noche de este sábado 24 de abril del 2021 la Fiscalía General del Estado informó que emitió difusión amarilla de Interpol por la desaparición de las niñas Sofía y Sara, vistas por última vez la tarde del jueves en las calles Gonzalo Zaldumbide y Ramón Borja.

En la página de Interpol se explica que “una notificación amarilla es una alerta policial mundial sobre una persona desaparecida. Se publica para localizar a víctimas de rapto por uno de los progenitores, retenciones (secuestros) o desapariciones inexplicadas.

Estas notificaciones son un valioso instrumento para las fuerzas del orden porque pueden aumentar las probabilidades de localizar a una persona desaparecida, especialmente si existe la posibilidad de que viaje de forma voluntaria o involuntaria al extranjero”.

Está bien, pero…

En una información publicada por Panorama se reveló que las dos infantes “viajaron solas” es decir, no hubo rapto, al menos no físico. Sara y Sofía Oviedo Quintana salieron de Quito, Ecuador y se fueron al sur, a los límites con Perú, es un trecho no tan corto como para que nadie notase que las dos menores estaban solas.

Este es el lugar donde las niñas fueron abordadas por la policía peruana en Piura, allí fueron retenidas, rescatadas y trasladadas al comando policial a la espera de la orden para devolverlas a Ecuador.

El ministro del Gobierno de Ecuador, Gabriel Martínez, informó en una conferencia de prensa la mañana de este martes, 27 de abril, que las hermanitas venezolanas “pudieron comprar sus pasajes en varios terminales del país”.

“Desde Quito compraron un pasaje terrestre hacia la ciudad de Loja –es algo que comienza a llamarnos la atención el hecho de poder adquirir sin autorización ni supervisión de un mayor, un representante de unos boletos para un viaje largo- y se está investigando”.

Martínez añade que después de llegar a Loja, adquirieron otro pasaje para llegar a otra ciudad, Macará: “Solas y después, a través de un paso irregular, tomar una barcaza hasta cruzar la frontera y llegar a Perú y de ahí trasladarse a la ciudad de Piura”.

La ruta de unas expertas

No puede descartarse que la mano o las manos de personas adultas estén metidas en este cuento. No es admisible que unas extranjeras de solo 12 y 13 años hayan diseñado una hoja de ruta tan compleja y lograr burlar los sistemas elementales de seguridad con tal desparpajo hasta ellas solas llegar campantes a otro país.

Sin duda es grave. Independientemente que haya sido o no una genialidad de las niñas el asumir esta suerte de “aventura turística” lo grave está en que burlaron todos los controles. Falló la empresa de transporte que expendió unos boletos a dos menores sin sus padres, falló el chofer de la unidad que las dejó subir, les quitó el boleto, las anotó en el listín de pasajeros y nadie preguntó dónde estaban los representantes de estas menores.

Fallaron las alcabalas, los puntos de control que debe haber entre una ciudad y otra y en ciertos tramos de la troncal, nadie las abordó. Fallaron los mismos pasajeros, al menos los adultos, que viajaban en el mismo autobús y que nadie haya sido capaz de abordar a las niñitas y preguntarles dónde estaban sus papás.

Todo lo cual, da a pensar que ellas no habrían viajado tan solas. ¿Las estaría acompañando un adulto? ¿Alguien las estaría escoltando? ¿Ellas habrían sido contactadas por alguien para algún tipo de irregularidad? ¿Viajaron bajo amenaza? Y un sinfín de piezas más que le faltan al rompecabezas.

Estupefactos

El Ministro de Gobierno ecuatoriano se puso las manos en la cabeza y ante lo notablemente anormal del viaje infantil, advirtió que “habrá una revisión en terminales y permisos. Es necesario mirar hacia algunos reglamentos del transporte terrestre, principalmente apuntando hacia la permisividad que tuvieron estas menores para adquirir boletos y poder viajar sin autorización de sus padres”.

Aunque el Ministro celebra que las hermanas aragüeñas estén de vuelta con sus padres, aseguró que “se seguirá investigando” porque es que, desde luego, aquí hay cosas que no cuadran.

En un avión especial, las autoridades de Ecuador regresaron a Quito con las pequeñas en compañía del Ministro Martínez y del progenitor de las mismas. Fue un reencuentro conmovedor. Las niñas lucían sanas y tranquilas.

La información aportada a los medios tampoco es de la profundidad que amerita el caso. Esta irregularidad en cualquier parte del mundo significaría un escándalo y, obviamente, debe profundizarse en todos los elementos que rodean el caso, principalmente en aquellos cabos sueltos que deben descifrarse.

Más preguntas

Aquí no se está acusando a nadie, no se está señalando a nadie, pero en cambio, se desconfía de todos, ese es el proceder policial para que toda investigación se lleve con transparencia.

En una comunicación con el excomisario CICPC Alfredo Prieto Márquez, para tener una orientación sobre las pesquisas que se deben seguir en un caso como este, saltaron a la palestra un conjunto de interrogantes:

¿Por qué las niñas tomaron esa decisión de viajar ‘solas’?

¿Por qué a Perú?

¿En verdad viajaron solas o alguien las llevó bajo engaño, persuasión o amenaza?

¿Estuvieron solas todo el trayecto o en algún punto adultos las acompañaron?

¿Cómo es que sabían la ruta que tomarían, las dos ciudades ecuatorianas y luego la peruana?

¿Cómo logran evadir los controles de seguridad?

¿Cómo es que cruzan en una barcaza por vía acuífera hacia un país totalmente desconocido?

¿Es que eso lo planificaron?

¿Alguien las esperaba en Piura?

¿Tienen familia en Piura?

¿Alguna aventura adolescente con algún noviecito?

¿Cómo es la relación de las menores con sus padres?

¿Cómo es el ambiente del entorno donde ellas se desenvuelven?

¿Estarían huyendo de sus papás?

¿El padre, habrá cometido algún abuso en contra de las niñas?

¿Habría algún interés en negociarlas con alguien?

¿Cómo es que tenían en su poder suficiente dinero para pagar cuatro boletos y luego pagar el la embarcación hasta Perú?

¿Con quién se encontraron en Piura?

¿Quién las recibió, qué comieron, dónde y con quién o quiénes durmieron?

¿Qué hicieron durante esos días en Piura?

¿Tienen o tuvieron sus papás algún problema o conflicto con alguien?

Se manejó la información de que las niñas fueron vistas por un ciudadano peruano que las pudo reconocer a través de la fotografía que publicaron en la Alerta Emilia y al verlas, decidió seguirlas para luego dar parte a la policía.

Al momento de encontrarlas, se informó que las menores estaban acompañadas de dos mujeres adultas, las cuales quedaron detenidas. ¿Qué hay de ellas?

Al parecer, las niñas estaban bien. No se notaban maltratadas ni confundidas ni desorientadas, al menos ningún medio lo informó, todo lo cual, indica que nada de eso se observó en ella o de lo contrario eso hubiese sido parte de la información.

El rompecabezas está incompleto, le faltan piezas y serán las pesquisas las que determinen qué fue lo que pasó en verdad con estas niñas.

Lo realmente significativo aquí es que ambas pudieron juntarse con sus papás sanas y salvas y se espera que para bien. Al caso hay que seguirlo, porque aquí hay un gato encerrado.

NAM