Esta historia muestra de qué está hecha la humanidad y de que cuando aflora el sentimiento de solidaridad y acompañamiento hacia otro humano y su circunstancia, la vida en desgracia de ese humano puede cambiar.
Es la conmovedora historia de una señora que entra sola a un local de comida con una caja en la mano y ocupa una mesa.
El video recorre las redes sociales en todo el mundo desde el miércoles.
Ejecuta varias llamadas telefónicas infructuosas y luego pide a la mesonera la carta de comida.
La tristeza y el sentimiento la embarga. Está íngrima, pero su mayor soledad no es la física.
Lo demás está en la reproducción que colgamos a continuación:
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Nadie merece estar solo, peor aún, sentirse solo…
NAM
