El papa aseguró hoy que para él «era un deber» ir a Irak, una «tierra martirizada», a pesar de la controversia generada con esa visita por los riesgos derivados de la pandemia y de los últimos ataques con misiles contra bases de la coalición internacional.
Francisco hizo esa afirmación en el vuelo que le lleva a Irak para un viaje de tres días, uno de los más difíciles y arriesgados de su pontificado, con la decidida intención de estar cerca de la comunidad cristiana en el país, brutalmente perseguida por los terroristas del Estado Islámico (EI).
NAM/EFE
