A horas de haber terminado el paro cívico y a minutos del comienzo la llamada «toma de Venezuela», que inicia con un trancazo, en la capital zuliana, Maracaibo, se iniciaron una ola de compras nerviosas.
Largas colas y desesperación abundan en los principales expendios de alimentos de la ciudad.
Los mercados municipales, como Santa Rosalía y las principales avenidas se ven transitadas, el común denominador de los citadinos gira en torno al «no sabemos qué pasara».

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