En Venezuela existen actualmente los efectos expansivos de la dolarización y la hiperinflación en una dinámica constante donde ambos fenómenos se ajustan el uno sobre el otro. El dólar sube en su cotización y los precios generales se incrementan, pero la inflación se expande más rápido que la devaluación, lo cual disminuye el rendimiento y poder de compra del dólar.
Esa concentración de los capitales en dólares como masa monetaria y liquidez que reemplaza cada vez más a la de bolívares, genera que el consumo se abra y evolucione hacia nuevos niveles de acceso para aquellos sectores de la población que nunca han manejado presupuestos e ingresos en moneda estadounidense.
Por lo tanto, la economía nacional evidencia un contexto que se muestra como una especie de espejismo o efecto burbuja por el crecimiento de la dolarización, aunque la desigualdad social crece aumentando proporcionalmente la exclusión de la población vulnerable de la dinámica de consumo, trabajo, bienestar y adquisición de productos básicos para la vida cotidiana.
A juicio del economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, la economía venezolana comienza a abrir nuevos nichos de consumo en los cuales se generan oportunidades para el repunte y captación de nuevos mercados ante las nuevas tendencias y demandas que se originaron por la misma crisis económica del país.
«Creo que hay cosas que se están moviendo. No lo niego, lo he visto. Hay unos nichos de la población que están empezando a tener acceso a dólares en cantidades muy pequeñas, pero que hace un año no tenían dólares», afirmó Oliveros en una entrevista para el medio digital HispanoPost.
Esto implica que los segmentos de la población con conocimientos, cursos, profesiones y actividades de emprendimiento se han insertado progresivamente en la dinámica de un mercado que ahora demanda, paga y moviliza servicios y productos altamente cotizados solo con moneda estadounidense.
«Como la economía del país es tan pequeña, el fenómeno de la dolarización de esos sectores se magnifica. Eso fue lo que pasó con el famoso ‘Black Friday’ a lo venezolano en noviembre pasado, pero sí hay cosas que se están moviendo. Es prematuro hablar de que hay una reactivación y no creo que se vaya a revertir la tendencia negativa», explicó el economista.
Aunque la hiperinflación persiste y se podría mantener estancada la contracción del tamaño de la economía del país en cuanto a su sistema de generación de mercados, capitales, producción, oferta y consumo internos, la dolarización seguirá generando una burbuja de consumo artificial y muy concentrado como un sub-nivel paralelo al contexto real y macro de la economía nacional, que es una gruesa capa de la población (70% de los venezolanos) que solo tiene acceso a bolívares devaluados y se encuentra en el umbral de la pobreza socioeconómica o pobreza de ingresos.
Ricardo Serrano
