Las distorsiones propias de la economía venezolana han creado las condiciones más adversas para que un empresario o inversionista pueda generar importantes volúmenes de producción que le permitan reponer inventarios y realimentar constantemente su capital.
Pero la realidad actual es que en Venezuela sale más barato importar que fabricar, y eso se refleja en los anaqueles de los comercios que a lo largo de 2019 se han llenado cada vez más de productos importados, que son vendidos a precios mucho menores a los nacionales por no pagar aranceles.
Esto se debe a que la liberación de aranceles y del control cambiario (parcialmente de facto) en el sistema de importación por parte del Gobierno les ha permitido a los productores y dueños de comercios tener márgenes de rentabilidad considerables. La causa es el enorme diferencial que hay entre el bolívar y el dólar por la devaluación acelerada de la moneda venezolana frente a la estadounidense.
Con una devaluación de 15.000% del bolívar con respecto al dólar y un diferencial que se expande entre 50% y 100% por mes, importar productos terminados con dólares para venderlos en esa divisa en el mercado interno, facilita la reposición de inventario y capital de inversión debido a que los costos internos en dólares se han abaratado con las ventas en volumen de esos productos ante la acelerada circulación del dólar y creciente dolarización espontánea de la economía venezolana.
Esto ha sido un grave problema para los empresarios. Por primera vez en los últimos años la competencia de productos traídos del exterior se encuentra entre los primeros cinco problemas que más agobian al sector industrial, que hoy opera a solo 20,6% de su capacidad instalada. De acuerdo con la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), producir un bien en el país cuesta tres veces más que importarlo.
La producción interna se hace cada vez más cara debido a que la inversión en bolívares para adquirir dólares necesarios para la importación de insumos se reduce, y la causa de ese problema es que la inflación aumenta a un ritmo tres veces mayor que la devaluación del bolívar frente al dólar, lo cual reduce el rendimiento del poder de compra de la moneda estadounidense para canjear bolívares por dólares como capital de inversión.
Los resultados de la Encuesta de Coyuntura realizada por el gremio, correspondiente al tercer trimestre de 2019, muestran que la competencia “desleal” de productos importados fue el quinto factor que más afectó la producción de bienes entre julio y agosto de este año.
“Se está favoreciendo a productores en el extranjero que traen una cantidad de productos al país que muchas veces ni siquiera cumplen las condiciones de calidad. Mientras tanto nosotros tenemos que cumplir con una serie de normas sanitarias que no las tienen muchos de esos productos y pagar impuestos”, afirmó Adán Celis Michelena, presidente de Conindustria
Los economistas sostienen que una de las razones que explican las masivas importaciones es el precio “barato” del dólar, que hace más rentable importar productos que comprar los fabricados en Venezuela. El rezago del tipo de cambio en comparación con el aumento de los precios es generado por la política de contracción del crédito que aplica el BCV a través del encaje bancario marginal.
Ricardo Serrano
