La política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela se arrecia a medida que la efectividad política interna de la estrategia de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional (reconocido y financiado por Washington como presidente encargado de Venezuela), comienza a diluirse progresivamente ante la falta de resultados concretos para materializar el proyecto de transición de poder promovido por el líder opositor.
Por esa razón, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, aseguró que mientras más tiempo permanezca Nicolás Maduro en el poder, más se agravará la crisis económica, política y social del país.
«Cuanto más permanezca Nicolás Maduro en el poder, más profunda será la miseria de los venezolanos. Hemos pedido al Gobierno ruso que apoye las aspiraciones democráticas y la legitimidad del presidente interino Juan Guaidó», dijo este martes el secretario de Estado de EEUU.
Esto implica que Washington se encuentra en un proceso de lobby o presión diplomática indirecta sobre el Gobierno de Rusia para que este dé un viraje radical en su política exterior hacia Venezuela, lo cual parece un escenario difícil de darse en todas sus condiciones debido al sólido apoyo que el presidente ruso Vladimir Putin garantiza y mantiene a favor del gobierno de Maduro, pues entre ambos existen intereses bilaterales en materia financiera, energética, diplomática y geopolítica.
Esas declaraciones de Pompeo implican que Estados Unidos podría optar por aplicar una nueva ronda de sanciones individuales a altos funcionarios o genéricas sobre el gobierno venezolano con respecto al posible congelamiento de bienes, activos y capitales estratégicos de la cúpula de Maduro en territorio estadounidense y en el sistema financiero mundial, en donde ya tienen al menos 5.000 millones de dólares retenidos en cuentas distribuidas en varios bancos corresponsales y agencias de pagos internacionales.
Ricardo Serrano
