La alineación política de los intereses del gobierno de Nicolás Maduro en mantener el estatus quo actual del país, en el que prevalezca el sistema de control político y social sobre la población en medio de la crisis, y en el actual contexto de convulsión social en América Latina, despertó la desconfianza en la principal institución de uno de los mayores centros de poder internacional; el Parlamento Europeo de la Unión Europea.
Y es que luego de que una delegación de representantes de la mesa de diálogo instalada por el Gobierno con sectores minoritarios de la oposición (el ala moderada) viajara este lunes a Estrasburgo (Francia), sede del Parlamento Europeo, para reunirse con las autoridades de esa instancia del bloque comunitario, se dio a conocer que esa delegación oficialista venezolana no será recibida ni atendida por la Unión Europea.
El gobierno de Nicolás Maduro y la cúpula de poder del chavismo busca reconocimiento internacional para obtener un balón de oxígeno diplomático en vista de la creciente presión financiera de Estados Unidos y la posibilidad latente de que la Unión Europea ponga el ojo sobre la acelerada tendencia con la que el gobierno venezolano realiza sus transacciones y se financia con euros en efectivo a través de la venta ilícita de oro del Banco Central.
La información la dio a conocer el eurodiputado por España Leopoldo López Gil, padre del líder opositor exiliado Leopoldo López, quien hizo lobby ante sus colegas del Partido Popular Europeo
López Gil se enteró el viernes de la noticia por una nota de la embajada venezolana representativa del gobierno de Nicolás Maduro en Bélgica, que le hicieron llegar sus compañeros del Partido Popular Europeo. Esta embajada envió una carta en la que pidió que los enviados de Maduro se reunieran este lunes y martes con eurodiputados en Estrasburgo y “les concedieran unos minutos” para explicarles la iniciativa de la mesa de diálogo, reseñó el diario Al Navío.
Sin embargo, las altas esferas políticas de la UE se mantienen alineados con la política exterior europea de mantener la presión diplomática sobre el gobierno de Maduro, presionar por una salida negociada a la crisis y, de ser necesario, aplicar sanciones financieras y más sanciones individuales a altos funcionarios del gobierno venezolano en disputa.
Esta instancia política, llamada mesa de diálogo, está integrada por factores de la oposición que son señalados por la opinión pública venezolana de propiciar una estrategia de cohabitación política con el chavismo en medio de la crisis económica del país sin cambiar el sistema y el modelo de gobierno actual.
Hasta ahora, esa mesa de diálogo no ha dado resultados, solo la liberación del ex preso político Edgar Zambrano, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional. El chavismo y la oposición minoritaria buscan lograr la designación del nuevo CNE a partir de las gestiones de esa mesa de diálogo y, posiblemente, con influencia jurídica del TSJ.
Ricardo Serrano
