Con mucha tensión en las calles, polémica e incertidumbre se la ha puesto fin al vacío de poder que hubo en Bolivia durante 48 horas. Y es que luego de la renuncia del ex presidente Evo Morales a su cargo, este martes asumió como presidenta interina del Estado la vicepresidenta de la cámara de senadores de la Asamblea Legislativa boliviana, Jeanine Añez, reportó el canal de noticias NP Bolivia.
La nueva mandataria interina se comprometió a convocar elecciones presidenciales para antes del 22 de enero de 2020. La prioridad política e institucional del gobierno interino es recomponer el Estado boliviano y recuperar la gobernabilidad, un elemento clave que se resquebrajó inmediatamente con la dimisión de Evo Morales.
Y al haber renunciado a su cargo bajo exhortación de las Fuerzas Armadas bolivianas sin coacción militar y solo actuando el Ejército con autonomía institucional y constitucional, la dimisión de Morales no se traduce como un golpe de Estado, sino simplemente como una dimisión per ser tras la comisión del ex mandatario de presuntos delitos electorales y políticos constatados por la OEA con su auditoría de las elecciones del pasado 20 de octubre.
Los diputados del MAS, el partido de Morales, intentaron obstaculizar el proceso de nombramiento de Añez como presidenta interina, pero no obtuvieron la mayoría o dos tercios de los votos para bloquear la designación.
La tensión persiste en las calles de Bolivia bajo un manto de ingobernabilidad que hasta ahora no ha sido contenido ni controlado por el alto mando militar, que no asumió la transición, por lo cual el vacío de poder se mantuvo hasta hace unos minutos con la designación de Añez en el interinato de la Presidencia del Estado Plurinacional.
A esta hora, la presidenta interina Añez ya se encuentra en el Palacio Quemado (sede de gobierno en La Paz) y se dispone a entrar al despacho presidencial para comenzar a tomar decisiones. No se descarta que una de sus primeras decisiones ejecutivas sea un decreto de estado de excepción o una solicitud al Parlamento de reforma del Tribunal Electoral para iniciar el proceso de unas nuevas elecciones presidenciales a más tardar enero de 2020.
Ricardo Serrano
