miércoles 3 de junio de 2026

Cómo los zulianos nos inventamos el queso de año

Cuenta la tradición zuliana que la industria del queso de año tuvo sus orígenes  en las dificultades del transporte y en las largas y penosas distancias que era imperioso cubrir para llevar el producto desde los lejanos hatos o queseras hasta los centro de distribución y de consumo.

Hará unos 60 años o más el queso de año gozó de una popularidad tal, que se convirtió en uno de los mejores productos de la industria doméstica regional, superior al mejor patagrás o parmesano europeo. Y fue tal su calidad, que el prestigio del queso de año zuliano se extendió por todo el territorio venezolano, Colombia y las más remotas islas del Caribe. Muchos acostumbraban enviar queso de año a sus familiares o amigos en el exterior, como un obsequio exquisito y excepcionalmente apreciado.

Pero, a qué se debe su nombre. Pues, el cronista Fernando Guerrero Matheus responde; “porque en verdad su preparación requería de un año, para que el producto adquiriera la maduración, consistencia, sabor y bouquet determinados por la tradición y la técnica del caso”.

En consecuencia, cada semana el queso sometido al proceso, era cambiado de posición y cuidadosamente cubierto y recubierto con una mezcla de mantequilla y pimienta: esta para darle su sabor sui géneris y librarlo de las moscas; y, aquella para compensar de manera periódica las pérdidas de grasa por la natural desecación del queso”.

También requería el proceso de temperatura y luz apropiadas. “Un estilo de elaboración original, diferente del empleado en la industria del queso regular o corriente. Al año, el queso procesado estaba listo para el mercado y así competir con otros quesos del mundo.

El criador o el hacendado, ante los problemas que se presentaban con el queso fresco, prefirió “cosechar” ganado en pie y utilizar la producción de leche en la fabricación de queso de año o de otro tipo, de elaboración menos lenta y complicada, pero más adecuada y resistente a las dificultades y maltratos de las largas transportaciones.

El desarrollo de las vías de comunicación, el aumento en el consumo y precio de la leche y el establecimiento de industrias lácteas dieron al traste con el queso de año, con la calidad sostenida y uniforme de un producto que hizo historia y pasó a la historia como una de las más altas y mejor calificadas expresiones de la industria doméstica  venezolana.

NV1/Prensa Secretaría de Cultura