La tensión y el estado de caos en el que se encuentra sumido el llamado «oasis de América Latina»; Chile, ha entrado en una fase de renovación de todo su sistema de gobierno ante las demandas sociales que suponen una fuerte carga para el Estado y para un sistema con el cual la población chilena no está conforme, puesto que no les equilibra ni les permite desarrollar mejores condiciones socioeconómicas de vida.
Es por ello que ante las protestas, 27 muertos, más de 5.400 detenidos y 19 heridos de gravedad, aunado a los saqueos en supermercados y tiendas, y en medio de un estado de emergencia con toque de queda decretado durante seis días en Santiago, Concepción y Valparaíso, el presidente Sebastián Piñera anunció que cambiará a ocho de los ministros de su gabinete de gobierno, informó la agencia AFP.
La exigencia de la población va más allá, pues le piden la renuncia a Piñera con consignas y quejas masivas en las manifestaciones y acciones de calle que, por cierto, concentraron a 1 millón 200 mil personas en la icónica Plaza Italia, en el centro de la capital Santiago.
Piñera también removió y cambio a su cuestionado jefe de gabinete. La primera nueva designación se dio a conocer en el Ministerio de Hacienda, que es asumido a partir de hoy por el economista liberal Ignacio Briones, quien tendrá la difícil tarea de aplicar políticas económicas que administren eficientemente los recursos del Estado para reformar un sistema caracterizado por la desigualdad social y las privatizaciones en todas las esferas de la vida pública del país: agua, salud, educación, electricidad y transporte.
Se espera que esta decisión baje los costos políticos elevados que asumió Piñera al asegurar que Chile está en guerra y que, además, asumió el monopolio de la fuerza y militarizó el país, tal como sucedió durante los días de caos del período totalitario de la dictadura de Augusto Pinochet en la década de los ochenta.
Ricardo Serrano
