La crisis de Venezuela comenzó en 2013 siendo una recesión moderada que progresivamente fue evolucionando hasta llegar a lo que es hoy: una depresión económica sin precedentes en la historia del país, pero ubicada entre una de las 20 peores crisis económicas registradas en la historia.
Debido a la contracción financiera del país, los mecanismos del Gobierno para financiar a la nación se redujeron hasta el punto en que tuvo que recurrir al financiamiento monetario para hacer gasto público, lo que ocasionó una crisis de hiperinflación.
Es por ello que actualmente la economía de Venezuela es la novena en América Latina después de haber ocupado el quinto puesto en esa lista.
Y es que el director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, destacó a través de la cuenta en Twitter de Ecoanalítica, que “Venezuela estaba entre la quinta economía de América Latina para el 2013, mientras que ahora nos encontramos rondando por el noveno puesto (…) Si no se resuelve lo político, no se podrá tener base comparable con la región”.
Esto implica que en el país se requiere un mecanismo de solución y consenso político para generar un programa macroeconómico socialmente aceptado en todos los ámbitos políticos y sociales venezolanos para que sus efectos sean aplicables sin alteraciones ni ingobernabilidad.
El economista también explicó que el crecimiento de los precios internos aumenta más rápido que el incremento del tipo de cambio, y por consecuencia se tiene que cambiar más divisas para comprar los productos, “erróneamente, la gente habla de la existencia de inflación en dólares”, acotó.
Y lo que se ha popularizado como una supuesta inflación en dólares y la creencia generalizada de que el dólar ya no rinde, en realidad se debe a que su conversión a bolívares pulveriza el valor nominal de esas divisas en el país, así como su valor real porque la tasa de inflación sube más rápido que la tasa de inflación del bolívar.
Por otra parte, Oliveros expresó que “la deuda con China ha disminuido significativamente, ya que alrededor de 250.000 barriles de petróleo diarios son enviados al país asiático para cubrir la deuda. Se estima culminar los pagos en el 2023, aunque no se han registrado más préstamos”.
Aun así, Venezuela todavía registra una deuda con China que se ubica en los 30.000 millones de dólares, por lo cual utiliza el poco petróleo que produce para hacer envíos y saldar pagos por convenios energéticos con Pekín por las líneas de crédito con las cuales el gobierno chino ha oxigenado al gobierno de Maduro para sostenerse financieramente.
NAM/Ricardo Serrano
