Una larga lista de delitos cometidos en su contra denuncian los pescadores del populoso sector de Santa Rosa de Agua, el más común de ellos es el robo de los motores de sus «chalanas» de pesca, cometido por las bandas conocidas como «piratas del Lago».
Los delincuentes esperan que los pescadores salgan a faenar, para abordarlos en pleno Lago y llevarse, tanto el producto de la pesca del día, como los motores de sus embarcaciones.
Esto obliga a muchos de ellos a salir armados a realizar sus labores, y es ahí donde comienza, la segunda parte de la historia,porque los cuerpos policiales, y denuncian a las FAES, grupo que arremete contra los pescadores que porten algún tipo de armamento, acusándolos de delincuentes, según manifiestan los mismos pescadores.
El epidodio más reciente lo relata, el humilde pescador, Eduard García Nava, padre de una de la víctimas de estas incursiones policiales ocurrida el pasado 11 de julio, en las playas del sector la antena de Santa Rosa de Agua, donde el joven, Carlos Eduardo Paz, de 25 años, fue muerto por las balas de una comisión de las FAES,
«Mi hijo no era ningún delincuente, se ganaba la vida en su faena diaria como pescador y me lo mataron impunemente, ya han pasado 13 días, por que no tengo dinero para enterrarlo».
Le hice la urna con el «cayuco» donde pesco, para poder sepultarlo. García hace el llamado a la fiscalía del Ministerio Público, a las autoridades regionales y comisiones de los derechos humanos a no dejar impune la muerte de su hijo.
NAM
