“No se puede vivir así, en un narcoestado”, son las palabras de Diana Patricia Cubillán Herrera, quien en la década de los 90 se dio a conocer internacionalmente con el éxito mundial de la canción española “La Macarena”.
Con un talento innato para bailar flamenco, sumado a un fortuito cruce del destino con Los Del Río, surgió el irónico tema que catapultó su carrera profesional y la llevó a cumplir su sueño: fundar su academia de baile llamada El Rocío.
“Tenía el cupo cubierto, no cabía más gente”, recuerda Diana Patricia en declaraciones para El Español. Para entonces, Venezuela era una ciudad rica y moderna. En el mundo del entretenimiento, Caracas era la cuna de producciones televisivas vistas en todo el mundo, donde actuaban los artistas más importantes del mundo.
Todo eso ha cambiado actualmente, como todos los aspectos del país, azotado por la crisis económica bajo el Gobierno de Nicolás Maduro.
“Yo no me quiero ir. Vengo de una familia nacionalista venezolana. Este es mi país. Tenemos de todo, las mejores playas, petróleo, riqueza, talento… Pero Maduro ha convertido esto es un narcoestado. No se puede vivir así. Nos falta lo más esencial para vivir. Comida y medicinas. Sí, yo voy a tener que cerrar mi academia casi con toda seguridad, pero es que ni medicamentos tenemos. Mi madre está mayor, tiene sus problemas de salud y yo tengo que pedirle a mis amigas de España que me manden pastillas”, relata la artista.
La “Macarena” lamenta cómo además se ha visto afectado la vida cultural del país, como consecuencia de la falta de condiciones para su desarrollo.
“La sala de eventos más importante de Caracas lleva cerrada desde 2017. El coro nacional, el ballet… Todos ellos tienen que ensayar en la calle porque no tienen medios. Es dramático verlos en esas condiciones”, expresa.
Lo más doloroso para Diana Patricia es el cierre de su academia, que con esfuerzo y dedicación mantiene de pie desde hace 23 años.
“Me da mucha pena decirlo, pero yo me estoy dando hasta que acabe este año (…) Ya no hay posibilidad de ir a pedir financiación a instituciones privadas para que bequen a los alumnos. En esta situación, nadie te da dinero. Y como soy 100% opositora, ya puedo olvidarme de cualquier tipo de ayuda pública”, concluye.
NAM/Sumarium
