jueves 4 de junio de 2026

¡ELECCIONES EN ESPAÑA! Con dos debates candidatos buscan seducir a los indecisos

La campaña discurría anodina a punto de llegar a su ecuador –apenas agitada por las salidas de tono de algunos candidatos de la derecha– cuando el debate sobre los debates hizo saltar por los aires todo esa modorra preelectoral.

Acuciado por los trabajadores de RTVE, levantados en armas contra la utilización partidista de la corporación, por el resto de partidos y por el grupo Atresmedia –que amenazó con dejar su atril vacío si no acudía al debate–, el presidente y candidato Pedro Sánchez se ha visto obligado a rectificar ante una bola que seguía creciendo, que ha abrasado el prestigio de la administradora única de RTVE, Rosa María Mateo, y que amenazaba con desbaratar toda su estrategia, calculada al milímetro para no cometer ningún error.

Su tropiezo sirvió de munición a sus rivales –por la izquierda y la derecha– y ponía en riesgo la imagen del presidente que sobrevolaba todas las polémicas sin enfangarse para convertirlo en un candidato huidizo que escapa de sus rivales.

Pablo Casado y Albert Rivera han aprovechado la polémica para amplificar sus acusaciones contra Sánchez de apropiarse del aparato del Estado a su favor, en esta ocasión por la maniobra unilateral de Rosa María Mateo de imponer el día 23 de abril, como quería Moncloa, para el debate en la cadena pública, a pesar de que los demás candidatos habían confirmado su presencia ese día en Atresmedia.

Pablo Iglesias, de momento, evita hacer sangre con el tema de los debates, aunque mantiene su estrategia de reclamar el voto de izquierdas con el argumento de que Sánchez podría acabar pactando con Ciudadanos, como en 2016.

La JEC frustra el plan del PSOE

Hasta el séptimo día de campaña, los socialistas vivían felices en un ambiente interno de victoria electoral, con las encuestas a su favor y los candidatos del PP rivalizando por pronunciar la mayor barbaridad. Entre selfies, autógrafos en ejemplares de Manual de Resistencia y discursos repetitivos en los mítines, Sánchez encaraba la campaña con una única obsesión: un perfil bajo para evitar errores que pudieran poner en riesgo el buen resultado que las encuestas pronostican el PSOE.

En las filas socialistas miraban con entusiasmo la campaña que estaban haciendo PP y Ciudadanos porque consideraban que las salidas de tono, en el primer caso, y el veto que les ha impuesto Rivera, en el segundo, les permitían seguir creciendo.

Pero la Junta Electoral Central ha obligado a los socialistas a replantear la campaña al truncar el plan de Moncloa de celebrar un único debate a cinco que incluyera a Vox con el objetivo de que se visualizara frente a Sánchez la alternativa de Casado, Rivera y Abascal. La negativa del órgano que vela por la neutralidad en campaña frustró ese plan y el PSOE decidió entonces que, en igualdad de condiciones, el debate que sería, entonces, a cuatro se celebrara el mismo día pero en TVE.

La situación se le volvió en contra de Sánchez cuando Atresmedia decidió mantener la invitación ya sin Vox y los tres rivales de Sánchez, que según las encuestas están muy por detrás, aceptaron, presionando así al candidato socialista para que hubiera dos debates consecutivos. El pulso se mantuvo hasta el punto de que el jueves la administradora única de RTVE a propuesta del PSOE, Rosa María Mateo, cambió unilateralmente la fecha al 23 de abril y la hizo coincidir con la que pretendía Sánchez.

El movimiento suscitó críticas de todos los rivales de Sánchez y dejó a la administradora de RTVE en una situación muy complicada. El Consejo y la dirección de los Informativos de la televisión pública se desmarcaron de la decisión. Con ese panorama, Sánchez intenta salvar los muebles con una rectificación que le lleva a participar en dos debates consecutivos, el de la cadena pública, que vuelve a su fecha inicial del 22 de abril, y el de Atresmedia.

El resultado son dos debates que dejarán sentenciada la campaña. Los candidatos se encerrarán pronto para prepararse esos enfrentamientos que son definitivos para seducir (o no) al alto porcentaje de indecisos que reflejan las encuestas. De ellos depende lo que pase el 28A. Mientras tanto, la que ha sido la gran polémica de la campaña deja una gran damnificada: la figura de Rosa María Mateo ha quedado achicharrada.

Preocupación en Ciudadanos

Ciudadanos ha sido el partido que con más dureza se ha referido a la cuestión al reclamar la dimisión de la administradora única de la corporación. El partido de Albert Rivera ha aprovechado para criticar la gestión de RTVE que ha hecho Sánchez (su primera decisión ejecutiva en Moncloa fue cambiar el consejo de administración a través de decreto ley).

 

El Diarioes