El carnaval de Río de Janeiro, la mayor fiesta de Brasil y uno de los eventos más emblemáticos del mundo, comienza a vestirse nuevamente de música y color para recibir a los millones de espectadores que año a año se dan cita en la urbe para disfrutar de la majestuosidad que ofrece este espectáculo.

Los motores se calientan con los «blocos», las comparsas callejeras que ponen a cantar y a bailar a todo el mundo y que son el abrebocas del carnaval, fiesta que este año se inaugurará oficialmente el 1 de marzo cuando el «Rey Momo» reciba las llaves de la ciudad.
Desde el viernes 1 al lunes 4 de marzo todas estas fraternidades pasarán por la avenida del sambódromo y tendrán solo horas para mostrar el esfuerzo de prácticamente todo un año de preparación.
Además del Carnaval de Río son muy populares los de Salvador, Recife, Olinda, Florianópolis y Sao Paulo, cada uno con sus propias particularidades pero siempre con la samba a la batuta y exaltando la riqueza que ofrece el «país tropical».
El carnaval -caracterizado por las máscaras, los disfraces, la música, el color y los excesos- es una celebración profana que da la bienvenida a las privaciones religiosas que comienzan con el miércoles de ceniza. En Brasil se compone de diversos elementos y se manifiesta de distintas maneras en cada una de las regiones donde es celebrado, y aunque la samba siempre está presente, no siempre es el ritmo predominante. El carnaval de Salvador, la capital del nordestino estado de Bahía, simboliza el revivir de la cultura «yoruba», grupo etno-ling ístico del oeste africano que llegó a Brasil de la mano con la esclavitud durante la época de la conquista. La mística y la tradición de esa cultura se reflejan en las comparsas callejeras, conocidas como «blocos», que recorren la ciudad detrás de grupos musicales que van sobre unos enormes camiones acondicionados con luces y sonido denominados «tríos eléctricos». Los ritmos que acompañan los festejos son variados pero sobresale el «axé», que mezcla armonías africanas con melodías del nordeste de Brasil y del Caribe, con un toque de pop-rock.

Este carnaval se vive en las calles, a diferencia de los de Río o Sao Paulo, donde los principales desfiles se realizan en el Sambódromo. También en el nordeste se celebra el Carnaval de Recife, fiesta que destaca las tradiciones del estado de Pernambuco, del que Recife es capital. Su principal protagonista es el «Galo da Madrugada», considerado el mayor bloco carnavalesco del mundo, encargado del desfile de apertura de la fiesta, que comienza el sábado antes de la cuaresma y se extiende por tres días más.
En Sao Paulo, capital del estado que lleva el mismo nombre y que es la ciudad más industrializada y poblada de Brasil, los desfiles tiene lugar en el sambódromo de Anhembi. Las comparsas carnavalescas, donde la gente puede cantar y bailar sin descanso por las calles de estas ciudades, también hacen parte de sus celebraciones. De estos dos carnavales, el de Florianápolis, conocido también como el «Carnaval de la magia», tiene dos atracciones más: el bloco de los «sujos», en el que los hombres se disfrazan de mujeres y viceversa, y el concurso de disfraces «Pop Gay» que cada año gana más adeptos.
NAM/Alberth Ocanto
