Cuando Franklin Barreto se enteró que había sido promovido por los Atléticos de Oakland, nunca se imaginó que su día iba a ser tan emotivo. Es cierto que estaba cumpliendo su sueño: llegar a Grandes Ligas, pero iba a tener que esperar para llamarse bigleaguer.
Su nombre no estaba en la alineación que se iba a medir a los Medias Blancas de Chicago, algo que lejos de entristecer al prospecto, lo motivaba a disfrutar el momento que estaba viviendo. “Cuando llegué aquí, me dijeron que iba a tener el día libre, así que tomé un respiro y me relajé un poco”, contó Barreto a MLB sobre sus primeros segundos en los vestuarios.
Seguramente vio a sus nuevos compañeros realizar sus rutinas antes de comenzar el encuentro y ver cómo se desenvuelve un jugador en el máximo nivel. Su debut tendría que esperar, pero eso no evitaría que disfrutara la experiencia.
Pero como dice aquel popular refrán: “Lo que es para ti, ni que te quites”, Franklin Barreto estaba llamado a dejar su marca ese mismo día y eso no lo iba a lograr desde la banca.
Dos antes de comenzar el encuentro, Jed Lowrie sintió una molestia física que no le permitiría estar en la segunda base y, debido a las lesiones, en la reserva solamente había un nombre que podía ocupar esa posición: Franklin Barreto. “Me dijeron que iba a jugar, así que reencontré mi enfoque y estar listo para el encuentro”, agregó un joven que olvidó comer por la “adrenalina” que sintió ese momento.
NV1/MERIDIANO
