jueves 4 de junio de 2026

Pasos para una limpieza facial según el tipo de piel

El rostro es la primera parte del cuerpo que se observa cuando te presentas ante otra persona. Un saludo correcto siempre será mirando a la cara. Por esa razón es importante mantener un buen balance de frescura en la piel y para ayudar a mantenerla suave y radiante, te presentamos unos consejos que siempre deben de estar bajo vigilancia médica.

¿Cuándo debemos limpiar la piel?

-Deberíamos limpiar la piel por la noche antes de acostarnos y por la mañana al levantarnos de forma rutinaria.

-También en el caso de que hayamos hemos hecho ejercicio y hayamos sudado.

-Después de haber estado en un entorno con mucha polución o polvo también debemos limpiar la piel.

-Antes de cualquier tratamiento específico de belleza incluyendo los maquillajes también se debe limpiar la piel.

¿Cómo debemos limpiar la piel?
Debemos limpiar la piel de forma diferente dependiendo de su tipo, en el que influye la edad, la delgadez de la piel, su fragilidad o sensibilidad y el aporte de lípidos naturales que tenga.

Cualquiera que sea el tipo de piel, lo deberíamos limpiar mañana y noche y todas las otras veces que indicaba Meritxell Martí en la pregunta anterior. Sin embargo, deberíamos tener en cuenta el tipo de piel la cantidad de lípidos que segrega o lo agredida que esté normalmente esta piel al hacerlo.
Está claro que si una piel tiene el poro mucho más cerrado, la suciedad es mucho más superficial y por ello mucho mas fácil de arrastrar con un producto más suave.

Sin embargo, en una piel que es grasa, los mismos lípidos formaran una película con la suciedad, por lo que costará mucho más arrastrarla y en ese momento precisamos un producto o un método mucho mas astringente y eficaz.

1. El primer paso para la limpieza de la piel en todos los tipos es eliminar el maquillaje en los ojos (si no los maquillamos, evidentemente lo podemos saltar). Aconsejo hacerlo con un producto específico para ello, con un algodón, primero eliminar la máscara de pestañas, ésta debe eliminarse dependiendo de la máscara usada, pero en general con un algodón con cuidado de abajo hacia arriba no frotando las pestañas. Una vez eliminada, con un algodón y de forma circular, hasta arrastrarlo hacia el final del ojo, hacerlo varias veces hasta que no quede rastro de maquillaje.

2. Piel seca. Aunque la debemos limpiar igualmente, por la noche es el momento que se debe limpiar más en profundidad y se puede usar un producto que se aclare con agua . Por la mañana, los lípidos segregados durante la noche son muy preciados y protegerán la piel, por lo que es preferible limpiarla de forma suave, sin necesidad de aclarar con agua. El agua micelar para las pieles sensibles y secas es un buen producto.

En este grupo de piel podemos incluir la piel atópica, que es muy carente de lípidos naturales y la piel con eczemas, que se irritará con facilidad. Siempre se debe aplicar el agua micelar con un algodón y no con un pañuelo de papel.

El poro de esta piel está muy cerrado y se irrita con facilidad, por lo que debemos ser muy cuidadosos y no agredirla, hacerlo de forma suave, con el algodón a trazos continuos de dentro hacia fuera.

3. Piel mixta o normal. La piel mixta permite utilizar productos que se aclaren con agua, aunque no necesitamos que sean muy astringentes, ya que esta piel está normalizada, no debemos romper el propio equilibrio de la misma. Si usáramos un producto muy astringente, podríamos provocar un aumento de grasa e irritación de la piel en las zonas más secas. Sin embargo, si usamos un producto muy suave, demasiado, no conseguiremos limpiar la piel correctamente.
Es por ello que lo ideal es una espuma de limpieza que se emulsione con agua, masajear en forma circular y aclarar posteriormente en agua.

Si notamos la piel más seca de forma puntual algún día, es preferible por la mañana alternar también puntualmente con un agua micelar para pieles normales.

4. Piel grasa. Es la que necesita más limpieza. Si no lo hacemos profundamente, ésta se va engrosando y apagando el tono, es fundamental lavarse la cara tantas veces como sea necesario y siempre con un jabón o gel limpiador para piel grasa, aclarándola con mucha agua posteriormente.
Deberíamos aplicar el jabón mezclado con agua y de forma circular hasta que salga espuma, repetir la operación dos veces y aclarar abundantemente. Si la piel es acnéica es preferible procurar hacerlo sin que las lesiones del acné se rompan para evitar que se reinfecten.

Con información de revista Hola.