viernes 5 de junio de 2026

¡FUNERAL SENCILLO! El día en que Montserrat Caballé se unió al coro de los ángeles

El personal del tanatorio pasó momentos difíciles ante el incontable número de personas que se quedaron fuera de una sala atestada. A la propia Mercedes Milà le fue negada la entrada por la puerta sur. Al terminar la ceremonia, pudimos hablar con algunos de los asistentes. El padre Ángel decía a La Vanguardia que recordaría siempre su “tremenda humanidad”. Especialmente emocionado estaba su colega de profesión Josep Carreras: “Ha sido la soprano más importante del siglo XX y si alguien se le acercó era María Callas. Única y extraordinaria, una artista increíble, versátil y con un amor y vocación por su profesión extraordinarias. Con su vestido de María Estuardo o Isabel de Inglaterra… Era majestuosa. Todos hemos aprendido de ella. Fue una amiga entrañable que me apoyó mucho en su día; vivía los problemas de los demás y, en cuanto tenía ocasión, tendía la mano para ayudarles. Era como una hermana para mí, en su momento, llegó a cuidarme”.

Carreras se felicitó por “una ceremonia perfecta” pero añadió la siguiente apostilla al dirigirse a la compañera de TV3: “Sin querer entrar en polémicas, he echado en falta algo más de catalán pero imagino que ha sido deseo de la familia y no hay nada que decir. Al contrario, tal como la han querido. Soy un privilegiado por haber podido estar aquí”.

Tuvo que triunfar en el Carnegie Hall de Nueva York para que aquí entendiésemos su importancia. Para mí, la más grande soprano del siglo XX. Era religiosa y no solo cantó repertorio religioso sino para los romanos pontífices Juan Pablo II y Benedicto XVI”

El sacerdote José Apeles, que viajó desde su nuevo hogar en Italia para asistir como auxiliar al padre Ángel, se enamoró de su figura cuando su madre, cantante aficionada, lo llevó al Liceu. “Con seis o siete años comencé a escucharla. Con el tiempo llegué a apreciarla en toda su categoría. Montserrat Caballé tuvo que triunfar en el Carnegie Hall de Nueva York para que aquí entendiésemos su importancia. Para mí, la más grande soprano del siglo XX; están Mirella Freni, Renata Tebaldi y María Callas, por supuesto, pero técnicamente, creo que fue la mejor. Por fin pude conocerla y tratarla. Con una sonrisa y una caricia transmitía mucha paz y afecto. Era religiosa y no solo cantó repertorio religioso sino para los romanos pontífices Juan Pablo II y Benedicto XVI”. Nos explica Apeles que, aun retirada de los escenarios seguía activa recibiendo en casa a alumnos llegados de todo el mundo a solicitarles una clase o un consejo.

¿Tú sabes si el Cielo estará abierto para mí? Después de tantas Ave Marías como has cantado, seguro que te están esperando para que te unas al coro de los ángeles”. El padre Ángel ­­–presidente de la ONG Mensajeros de la Paz, oficiante de la ceremonia e íntimo de Montserrat Caballé­­– explicó esta anécdota de la soprano en conversación con el doctor Pedro Clarós. Y que los cuatro sacerdotes –lo acompañaban el padre Apeles y los dos adscritos al tanatorio de Les Corts– vestían de blanco seguros de que ella estaba ya en el Cielo.

La familia de la soprano, sentada frente al altar, asistía cabizbaja a la homilía del padre Ángel, en la que pudimos oír cuatro arias interpretadas con su voz inmortal. Montsita, su sobrina adorada, apenas pudo terminar el pasaje que leyó en su memoria. En primera fila y a la derecha, se agrupaban los políticos que quisieron estar en este último día .

Si Luis del Olmo elaborase un día una lista de halagos, el que le dedicó a Montserrat Caballé estaría en lo más alto: “Fue la oyente más importante de la historia de Protagonistas. La soprano más importante del siglo pasado y del próximo, una incondicional oyente del programa, no sé la cantidad de veces que asomó al micrófono y si tuviese que calificar por la categoría de los oyentes, fue la número 1 en los 40 años que estuve transmitiendo desde las distintas cadenas de radio. Era mi vecina, mi amiga y una hermana incondicional. Amaba Cataluña, España y a sus amigos, entre los que tengo la fortuna de contarme”. Del Olmo trabaja codo a codo con su hija, Montse Martí, un barítono y un pianista en una gira española sobre la obra de grandes poetas. “La recordaré a través de su hija”.

 

La Vanguardia