El cierre de los colegios este domingo en Camboya dio inicio al recuento de votos de unas elecciones en las que se espera una fácil victoria del partido gobernante, pero cuya legitimidad ha sido cuestionada tras la ilegalización de la oposición.
La comisión electoral, que prevé anunciar los resultados preliminares tres horas después del cierre de las urnas, situó la participación a mediodía en el 50 %.
En varios colegios de Phnom Penh, el flujo de votantes fue constante durante las primeras horas de la votación pero a media mañana muchos de ellos mostraban un aspecto poco concurrido, al igual que las principales calles de la ciudad.
El jefe de la Policía, Neth Savoeun, indicó que a tres horas del cierre de las urnas la votación había transcurrido sin incidentes destacables, según el portal progubernamental Freshnews.
Crece la ofensiva
La ofensiva contra la oposición, que se extendió a la sociedad civil y prensa independiente, ha multiplicado las voces que cuestionan la legitimidad de las elecciones, incluidas las de Estados Unidos y la Unión Europea.
El Gobierno camboyano defendió el carácter democrático de los comicios señalando la pluralidad de candidaturas y la presencia de más de 80.000 observadores.
Unas 23 organizaciones nacionales e internacionales de control electoral criticaron la presencia de estos observadores a los que acusaron de «parcialidad», vínculos con el PPC y falta de preparación.
Las elecciones son las sextas desde que la ONU organizó la primera votación democrática en 1993, dos años después de los acuerdos de paz que pusieron fin a más de dos décadas de guerra civil entre varias facciones, entre ellas el Jemer Rojo.
NAM/EFE
