12 años después, Francia vuelve a estar a un paso de estar en la cima del olimpo. De ser el mejor equipo del planeta tierra. Con ideas claras y una generación importante que quieren romper con el estigma negativo que viene arrastrando la selección francesa desde el fracaso en Corea y Japón 2002. Una nueva mentalidad que está a un solo paso de ser exitosa.
Con gol de Samuel Umtiti, Francia derrotó 1-0 a Bélgica y se clasificó a la final de la Copa del Mundo Rusia 2018. En un partido vibrante, donde ambos equipos utilizaron todo su arsenal, fue la pelota parada quien termino dándole la victoria a uno de los dos. Los goles a balón parado se han convertido en una constante determinante en esta cita rusa.
Ambos equipos salieron a ejecutar su plan. Francia entregó la pelota y Bélgica intentó proponer con ella. Didier Dechamps utilizó el 4-2-3-1 con el regreso de Matuidi en detrimento de Tolisso. El equipo que encontró cuando derrotó a Perú, en el mejor partido del conjunto francés en toda la competencia. Roberto Martínez planteó un 4-2-3-1 con Fellaini como enganche, con labores más defensivas que ofensivas, por detrás de Lukaku y en el medio de De Bruyne y Hazard con la misión de marcar a Paul Pogba. Chadli apareció como lateral derecho y Vertonghen por izquierda.
El partido fue una maravilla. Ambos equipos mostraron detalles impresionantes y generaron muchas oportunidades de gol que terminaron haciendo brillar a Hugo Lloris y Thibaut Courtois. Francia logró imponerse en el partido y obligando a los belgas a hacer los que ellos querían que hicieran. Un partidazo de Matuidi y Giroud en la labor defensiva. Mbappé brilló como siempre dejando pinceladas de jugador de primer nivel. Por el otro lado, Hazard fue el único que intento, desde su habilidad individual, intentó romper con la defensa francesa, siempre muy sólida con Varane y Umtiti.
Con la victoria, Francia llega a su tercera final de un Mundial en los últimos 20 años (1998, 2006 y 2018) con el sueño de ganar su segunda Copa del Mundo. Enfrentará al ganador del partido de mañana entre Croacia-Inglaterra en el estadio de Luzhniki en Moscú. Una nueva final con el aroma francés.
Javier Parra Peña
