Daniel Ricciardo sorprendió a todos en Shanghái para adjudicarse el Gran Premio de China en una carrera que enloqueció tras la aparición del coche de seguridad en la vuelta 31 por una colisión absurda de los Toro Rosso en una curva.
Ricciardo se mostró este domingo emocionado y exultante con su victoria en el Gran Premio de China de Fórmula Uno, la sexta de su carrera, tras un complicado fin de semana en el que tuvo problemas con el motor de su Red Bull.
“No pensamos que íbamos a salir en la calificación y justo 24 horas más tarde estamos aquí. ¡Este deporte está loco!”, dijo en una rueda de prensa el piloto, que tuvo problemas en su monoplaza en los terceros entrenamientos libres del sábado y logró salir a la calificación in extremis.
Red Bull fue el que mayor partido sacó de ese momento al calzar neumáticos nuevos en sus dos monoplazas, lo que condujo a Ricciardo hacia la sexta victoria de su carrera y convirtió a Verstappen en el animador de la carrera.
Valtteri Bottas, líder hasta la aparición del coche de seguridad, acabó segundo y Kimi Raikkonen tercero después de que una travesura de Max Verstappen relegara a Sebastian Vettel a un segundo plano. Hasta ese momento, el finlandés se había puesto al servicio de su compañero en Ferrari. Vettel, con su monoplaza tocado, fue incluso superado por Fernando Alonso, que acabó séptimo, y tuvo que apretar para evitar que Carlos Sainz le arrebatara la octava posición.
El asturiano se quedó a dos décimas de la sexta posición después de que Verstappen fuera sancionado con diez segundos por su temeraria maniobra contra Vettel que provocó el trompo de su Ferrari. Fue una victoria moral para el de McLaren que suma seis nuevos puntos y aporta argumentos a su escudería para creer en grandes gestas cuando lleguen las mejoras a su monoplaza.
Hamilton, muy conservador desde el inicio de la carrera, ganó su batalla particular con Vettel en el liderato del Mundial al acabar cuarto y recortar ocho puntos al alemán, que sigue primero de la clasificación con nueve puntos de ventaja. El británico, consciente de las limitaciones en China de su Mercedes ya desde la clasificación, compite cada vez más con la cabeza y en Shanghái dejó que Bottas tuviera su día de gloria en la carrera número cien del finlandés en la Fórmula 1. No contaba, por eso, con Daniel Ricciardo.
Dos rookies, el francés Pierre Gasly y el neozelandés Brendon Hartley convirtieron una carrera tranquila que Valtteri Bottas dominaba sin dificultades en una auténtica locura, con el travieso Max Verstappen peleándose con todos y su compañero Daniel Ricciardo demostrando su maestría en el arte del adelantamiento hasta colocarse primero a once vueltas del final.
La salida fue limpia con Sebastian Vettel manteniendo la primera posición y Valtteri Bottas adelantando a un Kimi Raikkonen que ya desde el arranque vio que no iba a ser su día. El finlandés ralentizó el avance de Hamilton, lo que dejó la pugna por la victoria entre su compañero de equipo y Bottas. Carlos Sainz se puso octavo, siempre por detrás de su compañero Hulkenberg, y Alonso undécimo, con Grosjean como primera presa.
Red Bull se coló en el duelo entre Ferrari y Mercedes, una pugna que iba ganando la escudería alemana con una cómoda ventaja de Vettel sobre Bottas hasta que un error de cálculo de los italianos en la primera y única parada en el pit lane del alemán significó el primer vuelco inesperado al guión de la carrera.
En una carrera diseñada a una sola parada había que afinar mucho a la hora de decidir el momento de la entrada de los monoplazas al pit lane. Ferrari decidió cambiar neumáticos al líder del Mundial en la vuelta 21 cuando éste superaba en más de tres segundo a Bottas. El finlandés, en estado de gracia, activó el DRS para adelantar a Vettel por muy poco cuando este volvía a la pista y relegarlo a la cuarta posición.
El segundo contratiempo de Vettel le llegó a 11 vueltas del final cuando Verstappen quiso adelantarlo y ambos vehículos se tocaron, en una maniobra en la que Lewis Hamilton estuvo atento para no salir también perjudicado.
El piloto de Ferrari nunca pudo con los dos Ferrari y cuando sufrió las embestidas de Verstappen en el tramo final de la carrera se mostró prudente, dejándolo pasar sin presionarle y pensando más en la clasificación que en el podio. Cuando Vettel se quedó atrás, prefirió mantener las distancias sobre el holandés, consciente que la sanción de diez segundos al de Red Bull le aseguraba la cuarta plaza, un mal menor en una carrera por la que pasó sin pena ni gloria.
NAM/Agencias
