Una celda de 10 metros cuadrados con una cama, un lavabo, un armario, una estantería y un televisor. La vida del expresident de la Generalitat de Cataluña ha cambiado radicalmente de las moquetas del Palau a la prisión alemana de Neumünster, tras un breve periplo por Bélgica, donde residió en una mansión en Waterloo.
Y el menú de Semana Santa que ingerirá el político catalán también será austero: «comida normal», según fuentes del Ministerio de Justicia de Kiel. Hoy, un filete de solla -un pescado típico del Mar Báltico- con mostaza de Dijon y patatas. El domingo disfrutará de un filete de carne picada a la pimienta con judías y patatas; y el lunes, ragú de ternera con verduras y pasta. También habrá arroz con leche, para endulzar.
«El señor Puigdemont no recibe ningún trato especial. Está en un edificio de la prisión completamente normal». Yvonne Radetzki -directora de la institución penitenciaria alemana en la que se encuentra recluido el ‘expresident’- ha dado a conocer a la Agencia Alemana de Prensa (DPA) algunos detalles del día a día del político catalán.
Según Radetzki, Puigdemont hace vida normal en la cárcel de Neumünster, en el norte de Alemania. En años anteriores, el líder independentista disfrutaba de la Semana Santa rodeado de su familia; estos días, sin embargo, compartirá mesa con el resto de reclusos del presidio alemán.
El líder soberanista acabó en la cárcel alemana horas después de ser arrestado por la Policía en un área de servicio de una autopista en el norte del país, después de cruzar la frontera desde Dinamarca en su regreso desde Finlandia a Bruselas, donde residía desde hace cinco meses, cuando huyó de España. Está acusado de rebelión y malversación de fondos públicos por la Justicia española, que decidió reactivar la orden europea de detención y entrega contra el político de 55 años.
El Confidencial
