La muerte del escritor Camilo José Cela, de 85 años, falleció a las 7.00 horas en una clínica madrileña a consecuencia de una patología cardiorespiratoria crónica en fase terminal, ha conmocionado al mundo de las letras, que pierde una de las más altas cimas de la literatura en español.
La capilla ardiente de Cela, premio Nobel de Literatura en 1989 y colaborador de ABC, está instalada en la Clínica Centro, desde donde será trasladado esta tarde a su localidad natal, Iria-Flavia (Padrón, La Coruña) para ser enterrado mañana a las 18.00 horas.
En el momento del fallecimiento, el escritor, autor de «La familia de Pascual Duarte, la novela española más traducida después de «El Quijote», estaba acompañado por su esposa, Marina Castaño, y por el director-gerente de la Fundación que lleva su nombre, Tomás Cavanna, además de por el director del centro sanitario y el cuadro médico que lo atendía.
Camilo José Cela, que había ingresado en el centro el lunes, pasó sus últimas horas inconsciente, en estado de coma.
Desde hacía seis o siete años tenía un marcapasos cardiaco, pero además el autor de «La Colmena» padecía una enfermedad pulmonar
obstructiva crónica y una miocardiopatía dilatada que le había causado un edema agudo de pulmón, por lo que había sido hospitalizado en el mismo centro tres o cuatro veces a lo largo del año pasado, la última de ellas en Navidad.
obstructiva crónica y una miocardiopatía dilatada que le había causado un edema agudo de pulmón, por lo que había sido hospitalizado en el mismo centro tres o cuatro veces a lo largo del año pasado, la última de ellas en Navidad.
En la capilla ardiente se han sucedido a lo largo de la mañana las visitas de amigos y personalidades del mundo de la cultura y de la política, como el presidente del Gobierno, José María Aznar, que acuden a dar el pésame a la familia de un escritor que recogió a lo largo de su vida los más importantes premios literarios, desde el Nobel hasta el Príncipe de Asturias de las Letras o el Cervantes.
Sus problemas respiratorios habían alterado en los últimos meses su agenda pública y así, el pasado 14 de noviembre una afección gripal le impidió asistir al homenaje que se le rindió en la Biblioteca Nacional y el pasado domingo, 13 de enero, no pudo asistir al tradicional almuerzo que ofrece el director de la Real Academia de la Lengua a los académicos cada principio de año.
A lo largo de la mañana los elogios a su obra y a su trayectoria literaria y las condolencias por su pérdida han centrado las declaraciones de quienes se han acercado a la capilla ardiente, como los ministros Pío Cabanillas, Pilar del Castillo, Federico Trillo o Juan José Lucas, la presidenta del Senado, Esperanza Aguirre, el escritor Francisco Umbral o el dibujante Mingote.
Los Reyes, el Príncipe de Asturias y los duques de Lugo y Palma
de Mallorca han enviado esta misma mañana telegramas de condolencia
a Marina Castaño, y el jefe de la Casa Real, Fernando Almansa, se ha
trasladado al centro sanitario.
de Mallorca han enviado esta misma mañana telegramas de condolencia
a Marina Castaño, y el jefe de la Casa Real, Fernando Almansa, se ha
trasladado al centro sanitario.
El director de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García, recordó hoy la «sabiduría y la pasión» con la que Cela siempre actuó y que reflejó en las reuniones de los jurados de los que formó parte en Oviedo a la hora de fallar algunos premios de las Letras, con el que había sido galardonado en 1987.
Para el escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald, Cela «seguirá siendo un gran maestro del idioma», el último exponente de «una tradición que comienza con Quevedo y llega hasta Valle-Inclán y Pío Baroja» y con una obra «tan densa como sus cambios de carácter».
La ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, consideró
que su muerte supone «una gran pérdida para todos, a la que nos va a
ser difícil acostumbrarnos» y destacó que «nos deja de herencia una
producción literaria extraordinaria, de reconocimiento universal»,
mientras que el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de
Cuenca, que también visitó la capilla, situó a Cela como «una figura
nuclear de la literatura española de todos los tiempos».
que su muerte supone «una gran pérdida para todos, a la que nos va a
ser difícil acostumbrarnos» y destacó que «nos deja de herencia una
producción literaria extraordinaria, de reconocimiento universal»,
mientras que el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de
Cuenca, que también visitó la capilla, situó a Cela como «una figura
nuclear de la literatura española de todos los tiempos».
La novela «Madera de boj», la pieza de teatro «La extracción de
la piedra de la locura o la invención del garrote» y sus «Historias
familiares», todas ellas publicadas en 1999, son las obras más
recientes de Camilo José Cela, que a lo largo de su vida experimentó
con todos los géneros literarios en más de noventa títulos.
la piedra de la locura o la invención del garrote» y sus «Historias
familiares», todas ellas publicadas en 1999, son las obras más
recientes de Camilo José Cela, que a lo largo de su vida experimentó
con todos los géneros literarios en más de noventa títulos.
NV1/GABRIELA QUINTERO/AGENCIAS
