Los altos costos de los productos, bienes y servicios así como la especulación y la escasez ha hecho que muchos venezolanos tomen de destino de vida y trabajo las ciudades de otros países.
En la última Navidad, las reuniones familiares centraron su tema de conversación en qué hacer en el 2018 para poder sobrevivir, la respuesta definitivamente era la de salir del país, trabajar afuera y enviar remesas para apaciguar la situación económica de los que quedan aquí.
Las familias marabinas no escapan a esa realidad, cada vez son más las que reciben ayuda económica con las remesas, es decir dinero de parientes desde el extranjero, lo que sirve de colchón para aliviar los gastos en cuanto a la compra de alimentos y medicamentos.
Las remesas se han convertido en los últimos meses en un auxilio al salario mínimo que devengan los que residen en el país. Ya sea en pesos o en dólares el cambio de ambas monedas son un soporte para sobrellevar. Cualquier moneda extranjera se convierte en una gran cantidad de dinero frente a la devaluación del bolívar. Recibir una remesa por la cantidad de 30 mil pesos son casi 2 millones de bolívares. Con esa cantidad las familias pueden aliviar un poco el pago de alimentos.
NV1/ AYLEN BUCOBO
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