Liu Xiaobo, el disidente chino enfermo de cáncer terminal, falleció excarcelado pero sin conmutación ni levantamiento de pena, en un hospital de Shenyang, a 700 kilómetros al noreste de Beijing, sin poder tomar en sus manos el premio Nobel de la Paz con que el Comité Nobel lo honró en 2010.
Liu tampoco pudo recibir cuidados especiales en un establecimiento hospitalario en el extranjero.
El disidente y catedrático Liu Xiaobo nació en el noreste de China en 1955, solo seis años después del inicio, en 1949, de la Segunda Revolución China que llevó al poder al Partido Comunista liderado por Mao Zedong.
Durante la Revolución Cultural (1966-1976), se trasladó al campo junto a su familia. En 1977, una vez que se reabrieron las universidades, fue uno de los primeros en ser admitidos nuevamente.
Estudió literatura china en la Universidad Normal de Pekín, donde pasaría a ser profesor, y adquirió rápidamente fama y prestigio por su labor crítica y poética.
Aprovechó varias propuestas para dar clases fuera de su país. Cuando se produjo la crisis de 1989 que culminó con la matanza de Tien An Men, Liu estaba en Nueva York, en la Universidad de Columbia. Abandonó su actividad allí y viajó a China en solidaridad con los estudiantes.
En los tramos finales de la protesta, antes de la represión militar de los disidentes, Liu negoció un acuerdo con el Ejército Popular chino por el cual los alumnos pudieron reintegrarse a los centros de estudio. Pero los jóvenes, según relató él mismo luego, se negaron a abandonar la plaza.
Después de la brutal represión del movimiento, las autoridades condenaron a Liu a dos años de prisión, por haber incurrido en “incitación” con “intenciones contrarrevolucionarias”. Presionado por su familia, escribió una confesión y en enero de 1991 salió en libertad y se retiró de la vida pública. Liu también criticó duramente a los líderes del movimiento por la democracia, quienes, en su opinión, no sabían nada de democracia.
Su matrimonio se quebró y su hijo lo acusó de ser un mal padre. En 1995, el disidente solitario se convirtió nuevamente en un activista político que escribía cartas al Congreso del Pueblo. Estuvo detenido ocho meses en 1995 y en octubre de 1996 fue condenado a tres años de reclusión en un campo de “reeducación”.
En prisión se casó en abril de 1998 con su novia Liu Xia y escribió muchos poemas de amor en aquella época. Calificó su condena de expiación y cuando salió de su celda, en octubre de 1999, en las calles tropezó con una nueva China donde solo importaba enriquecerse.
Después de la brutal represión del movimiento, las autoridades condenaron a Liu a dos años de prisión, por haber incurrido en “incitación” con “intenciones contrarrevolucionarias”. Presionado por su familia, escribió una confesión y en enero de 1991 salió en libertad y se retiró de la vida pública. Liu también criticó duramente a los líderes del movimiento por la democracia, quienes, en su opinión, no sabían nada de democracia.
Su matrimonio se quebró y su hijo lo acusó de ser un mal padre. En 1995, el disidente solitario se convirtió nuevamente en un activista político que escribía cartas al Congreso del Pueblo. Estuvo detenido ocho meses en 1995 y en octubre de 1996 fue condenado a tres años de reclusión en un campo de “reeducación”.
En prisión se casó en abril de 1998 con su novia Liu Xia y escribió muchos poemas de amor en aquella época. Calificó su condena de expiación y cuando salió de su celda, en octubre de 1999, en las calles tropezó con una nueva China donde solo importaba enriquecerse.
Cumplida la pena, se le prohibió enseñar y publicar en China, aunque no en el exterior. Lo hizo en diversos países, incluso en Hong Kong y Taiwán, que Beijing siempre consideró parte del territorio chino. Tuvo múltiples oportunidades de iniciar un privilegiado exilio fuera de China, pero siempre eligió retornar a su país. Fue allí donde, en 2001 participó en la fundación del Pen Club. “Desde entonces ya no estuvo solo”, declaró a la agencia de noticias DPA uno de sus amigos, el escritor Beil Ling, que vive en el exilio en Estados Unidos.
En 2008, promovió y redactó la Carta 08, un documento en el que pedía la vigencia de valores universales como la libertad, la igualdad y los derechos humanos como valores universales. Carta 08 pedía un “estado libre, democrático y constitucional”, pero además promovía también la libertad de prensa, la división de poderes y un poder judicial independiente. Estos últimos valores, más concretos, no son admitidos -al menos del modo en que Liu los concebía- por un gobierno chino que además, constitucionalmente, desde 1949 no puede salir de manos del Partido Comunista.
Un día antes de la fecha prevista para la distribución del documento, el 8 de diciembre, Liu fue detenido, y recién a mediados del año siguiente se anunció formalmente su arresto. El 25 de diciembre de 2009 fue condenado formalmente a once años de prisión. En 2010, fue reconocido con el Premio Nobel de la Paz, que dedicó a los estudiantes caídos en Tien An Men.
Un cáncer de hígado acabó hoy con su vida mientras las autoridades chinas se negaban, permanentemente, a excarcelarlo para que recibiera el premio, en el exilio y ya enfermo, además de intentar tratamientos curativos que, según sus partidarios, podían haberle salvado la vida.
Un cáncer de hígado acabó hoy con su vida mientras las autoridades chinas se negaban, permanentemente, a excarcelarlo para que recibiera el premio, en el exilio y ya enfermo, además de intentar tratamientos curativos que, según sus partidarios, podían haberle salvado la vida.
NV1/Telan
