El mundo del fútbol no perdona. Cuando ganas eres el mejor y cuando pierdes eres el peor. No existen las medias tintas ni grises entre tanto blanco y negro, lo que termina alejándonos del análisis.
Si todo se responde con el resultado, no existen las interpretaciones que se alejen del que ganador hizo más goles que el otro y ya. El cómo y por qué los tiramos a la basura porque no tienen sentido. Eso le ocurre al PSG de Unai Emery.
La derrota contra el Bayern Múnich en el Allianz parece haber enterrado todo. Paso de ser la camina arrolladora a la que todos alababan a ser un equipito. Un cambio tan radical como el que generó la serie contra el Barcelona en Octavos de la Copa de Europa pasada. El 4-0 lo convirtió en un equipazo y el 1-6 en un equipo “cualquiera”. Qué fácil es acomodarse con los resultados.
El 3-1 en el Allianz, más allá de desnudar ciertas falencias tácticas que necesitan ser retocadas, no puede determinar para que está el conjunto parisino está temporada como el 3-0 en la ida en el Parque de los Príncipes determinó que el Bayern no era capaz de competir.
Un partido no puede establecer la capacidad de un equipo y menos un con tanto potencial. Con la única excepción que es hoy el Manchester City, todos los equipos de Europa evidencian falencias que pueden terminar afectando su estadía en la Copa de Europa.
El potencial de la plantilla más la capacidad de Unai Emery para reinventarse va a terminar transformando al PSG en uno de los candidatos principales a ganar la Orejona. El partido en el Allianz los bajo de la nube pero no significa que no puedan volver a ella en un futuro.
Resumen del partido:
Javier Parra Peña
NV1
