sábado 6 de junio de 2026

¡DURA SITUACIÓN! Desde Bs. 60 mil pagan los tachirenses por una pimpina de gasolina debido al contrabando

Las cifras más conservadoras indican que el 40% de la gasolina que llega al estado Táchira va a parar a los depósitos clandestinos para luego ser trasladada a Colombia por los denominados “caminos verdes”.

Casi un millón de litros de combustibles son destinados a grupos irregulares colombianos, pues al Táchira llegan más de dos millones de litros de combustible, por lo que los tachirenses viven el calvario de las colas para surtir el combustible en sus vehículos debido a la gran red conformada por grupos de contrabandistas.

Se sabe de cientos de vehículos (carros y motocicletas) que son utilizados en el Táchira para el contrabando de combustible.

El producto va a parar a los llamados depósitos clandestinos (sólo en San Cristóbal han descubierto un centenar de estos sitios ilegales en los últimos días) y de allí es trasladado a la frontera por las trochas. Como es sabido, medio centenar de estos caminos ilegales han sido destruidos por la Guardia Nacional Bolivariana, solo en los municipios Bolívar y Ureña, fronterizos con el Departamento Norte de Santander.

150 mil por pimpina

Ya no es necesario que los contrabandistas vayan a la frontera a vender la gasolina. En San Cristóbal existen depósitos donde compran la pimpina en 60, 70 y hasta 80 mil bolívares. Luego, esa misma gasolina es vendida en Colombia en 150 mil bolívares la pimpina.

Como vemos, se trata de un negocio que deja múltiples dividendos y alcanza para cubrir el soborno en que incurren a diario los contrabandistas en procura del dinero producto de la venta ilegal de combustible.

Una gran cadena

En las largas y tediosas colas que a diario hacen los tachirenses para surtir combustible, se habla de la gran cadena del contrabando.

Comentan los usuarios que el problema comienza por los mismos isleros, algunos de los cuales se prestan para el negocio del contrabando, quienes cobran desde 10mil hasta 50mil para surtir combustible en un vehículo sin hacer la cola.

Ellos, los isleros, surten a los vehículos o motocicletas que se dedican al contrabando. Los vehículos los transportan y lo venden a los depósitos clandestinos. De allí, el producto sale por las trochas o caminos verdes hasta los pimpineros, que generalmente trabajan para las mafias irregulares que controlan todo el contrabando de combustible en Colombia. Como vemos, de trata de un negocio que genera múltiples dividendos, suficientes para sobornar  y dejar ganancias a todos quienes participan en la gran cadena del contrabando de combustible. (NP)

NV1 – Agencias