Aunque desde tiempos primitivos se ha evidenciado un interés masculino por la carne asada y el fuego, la idea de que los hombres son los únicos que se llenan de humo y carbón para preparar un buen asado a la parrilla quedó desmitificada hace muchos años.
En opinión de Milagros Parra, chef parrillera oriunda de Maracaibo, realizar una buena brasa no en un asunto de género sino de talento. “Todos tenemos una facultad para algo y es importante hacer saber tanto a hombres como a mujeres que no hay carrera ni oficio que no puedan realizar”.
Por ello, le resulta curioso que le pregunten cómo se convierte una mujer en asadora en un mundo de hombres. “Jamás he visto a la parrilla como un asunto masculino o dominado por este género. Quizás hay más hombres asadores que reposteros, pero en mi caso nunca me he sentido en un mundo que no sea mío”, señaló.
Contó que en su familia su madre siempre fue la asadora, mientras su hermano y ella se involucraban en la actividad. Fue así como ambos se convirtieron en apasionados parrilleros sin planificarlo, sino más bien por una pasión familiar que se hizo costumbre y aún mantienen viva. “Es algo que amamos hacer, ya que a través del asado enlazamos vínculos y experiencias. Ahora en mi familia soy yo quien asa, y pasará de generación en generación sin importar sexo o edad”.
Su consejo para las mujeres que se inician en el arte de la parrilla es disfrutar y hacer suyo lo que hacen. “Realizar las cosas con amor y ponerle tu esencia siempre serán los mejores ingredientes, y eso lo siente el comensal en su paladar. Disfrutar desde el momento de encender los carbones hasta el momento en que efectivamente se asan los alimentos es el verdadero sentido de crear una experiencia inolvidable para todos”, expresó.
NV1/EL MUNDO
