Israel y la milicia chií Hezbolá acordaron un alto el fuego que entrará en vigor este mismo viernes por la tarde, informaron los medios israelíes Haaretz, Ynet y Times of Israel citando a «un alto funcionario israelí» y también medios estadounidenses como CNN y CBS, que citaron fuentes oficiales.
La fuente israelí expresa que la tregua se rompería solo si el grupo libanés ataca al Estado hebreo: «Si Hezbolá ataca, Israel responderá. Seguiremos frustrando las amenazas contra Israel», detalló en declaraciones recogidas por Haaretz.
No obstante, sobre el terreno, a las 17:10 hora local, la realidad es completamente diferente: Israel ha atacado la localidad de Nabatieh, al sur de Líbano, en los últimos minutos y las sirenas de alerta por posible infiltración de drones de Hezbolá acaban de activarse en la comunidad fronteriza israelí de Zarit.
Prácticamente de forma simultánea, el portavoz del Ejército israelí, el general de brigada Effie Defrin, compareció públicamente y aseguró que seguirán con su «misión» en Líbano «hasta que se les ordene lo contrario».
«Cualquier asunto relacionado con acuerdos es competencia del gobierno. Mientras no recibamos órdenes diferentes, actuaremos de acuerdo con las del jefe del Estado Mayor del Ejército», expresó Defrin, quien también sostuvo durante su intervención que tienen «plena libertad operativa para eliminar amenazas en cualquier zona» de Líbano.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó en un comunicado esta mañana que Israel permanecerá en «la «zona de seguridad del sur del Líbano el tiempo que sea necesario para proteger a las comunidades del norte».
También durante la mañana de este viernes, las FDI informaron que habían atacado a Hezbolá en el sur libanés y en el valle de la Bekaa (este del país) provocando al menos 47 muertos en total, decenas de heridos y carreteras colapsadas con familias huyendo de los bombardeos.
