Las universidades públicas de toda Venezuela paralizaron sus actividades por 24 horas este martes 19 de mayo. La medida de protesta, convocada por gremios docentes y sindicatos, se ejecuta en respuesta a la exclusión de alrededor de 170.000 trabajadores universitarios del cobro del Bono de Responsabilidad Profesional, aprobado por el Ejecutivo nacional el pasado 30 de abril, y como reclamo ante el congelamiento del salario base en 130 bolívares.
La jornada de paralización nacional se concreta luego de que representantes del sector asistieran a la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) para exigir respuestas, sin obtener soluciones estructurales a sus demandas. Los gremios advierten que el conflicto se mantiene activo y no descartan extender el paro de manera indefinida si el Gobierno nacional no ofrece respuestas claras.
El presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV), José Gregorio Afonso, catalogó el proceso de asignación del Bono de Responsabilidad Profesional como una mezcla de arbitrariedad con desorden. Afonso ilustró la situación detallando que existen profesores en un mismo departamento, con el mismo escalafón y dedicación, donde uno cobró y el otro no. Según precisiones del gremio, apenas el 25% de la planta profesoral pudo percibir dicho beneficio, dejando fuera a la mitad de los activos ordinarios, a los contratados y a la totalidad del personal obrero, administrativo, profesional y jubilado.

Por su parte, Keta Stephany, secretaria de Actas de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), recordó que esta exclusión viola de forma flagrante los contratos colectivos y la historia legal del país, la cual equipara los derechos de los docentes jubilados y contratados con los del personal activo. «Están borrando la historia de un plumazo», sentenció.
Los portavoces sindicales denunciaron que la actual política de ingresos «vía bonos» implementada por el Ejecutivo pulveriza de manera sistemática el cálculo de las prestaciones sociales, los aguinaldos y los bonos vacacionales, profundizando la crisis en la calidad de vida del sector.
Dentro de las gestiones realizadas ante la OPSU, el presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la UCV (SINATRA–UCV), Eduardo Sánchez, mencionó que se alcanzaron mínimos acuerdos sectoriales, entre los que destaca el establecimiento de un equipo técnico para discutir la crisis del servicio de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM) y el seguro funerario, prestaciones que actualmente dejan desprotegido al personal.

Sánchez informó además que ya fue emitido el instructivo para la liberación de los fondos de terceros, cajas de ahorro y previsión social. No obstante, aclaró que estos recursos económicos —que corresponden a las cotizaciones retenidas a los propios trabajadores y no a fondos del Estado— aún no han sido depositados en las cuentas de las organizaciones sindicales. Se espera que dicho flujo financiero se concrete en el transcurso de la semana en cumplimiento con los convenios pendientes desde el mes pasado.
La asociación de profesores precisó que el Ejecutivo solo aplicó un incremento de 50 dólares en el denominado Bono de Guerra Económica mientras el salario real de las tablas universitarias se aproxima a cero, obligando a los educadores a vivir bajo el esquema del pluriempleo y el auxilio familiar. Recordaron que han sido los propios docentes quienes han financiado la educación pública de su bolsillo para garantizar la continuidad de las aulas, la investigación y la graduación de profesionales a pesar de carecer de los beneficios que por ley les corresponden.
¿Surte algún efecto el mecanismo del paro como protesta?
La politólogo Carmen Maurera, no refrenda el paro como mecanismo audaz de exigencia que realmente funcione en la actualidad, afirma que en el contexto en el cual estamos, no resulta un mecanismo incidente que ejerza la presión que se desea:
«Hay una realidad, el Estado no parece tener el presupuesto o los recursos para nivelar al sector docente a lo que realmente se persigue que es un salario justo, pero además, el mecanismo del paro como agente de presión no funciona, no sirve. Al Gobierno más bien le conviene que las universidades estén paradas o a media máquina o ¿A qué creen que se debe el hecho de que no se invierte ni se prioriza en educación, en investigación ni en extensión?»,

«Que alguien me diga -añade la docente- ¿Cuándo en estos tiempos un paro docente ha generado algún cambio o ha hecho que el Estado al menos se aboque a discutir una contratación colectiva? Al Gobierno no le hace ni cosquilla que los docentes se paralicen, si aquí en este país no cuesta nada extender un par de días feriados como Semana Santa y transformarlo en una semana entera, o carnavales, que son dos días nada más, lo convierten en una semana ¿No es acaso eso una forma de paralizar el proceso educativo con la excusa de la distracción, del asueto y todo eso?»
Y concluye: «Yo creo que debe asaltarnos la creatividad, el ingenio la sapiencia de la cual nos sobra como catedráticos y crear nuevos mecanismos que si den resultados e involucrar en ese activismo al estudiantado, al personal obrero y administrativo y a otros gremios como el de médicos y enfermeras, hay que protestar activos, no paralizados; con paralizarnos más de lo que estamos no vamos al llegar a ninguna parte. Aquí con paro o sin él no nos van a ajustar a lo que nosotros estamos exigiendo y eso hay que entenderlo, esa es la realidad, entonces, hacer un paro es como regar las matas después de haber caído un aguacero».
NAM/Redacción/Con información de Descifrado
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