Para entender por qué el mundo se paralizará en 29 días cuando el balón ruede en el Estadio Azteca, primero debemos viajar en el tiempo a 1970. En ese mismo césped, hace 56 años, el fútbol alcanzó su expresión más pura de belleza y dominio. Allí, Edson Arantes do Nascimento, Pelé, se convirtió en el único jugador en ganar tres Copas del Mundo, elevando a Brasil al altar del «fútbol arte».
1. El regreso de la Perla Negra
Tras la amarga experiencia de Inglaterra 66, muchos dudaban de si Pelé regresaría a un Mundial. Sin embargo, México 70 fue su redención. Con 29 años, en la plenitud de su madurez física y mental, lideró a una selección que parecía diseñada por los dioses: Jairzinho, Tostão, Rivellino, Gerson y Carlos Alberto.

Once titular de Brasil en la final del Mundial de México 70
2. La final contra Italia: El salto a la eternidad
El 21 de junio de 1970, el Azteca fue testigo de una exhibición táctica y técnica. Brasil aplastó a Italia 4-1. El primer gol de Pelé, un cabezazo suspendido en el aire desafiando las leyes de la gravedad, quedó grabado como la imagen del torneo. Pero fue el cuarto gol —una jugada colectiva donde casi todo el equipo tocó el balón antes del remate de Carlos Alberto— lo que definió esa era: el fútbol como una coreografía perfecta.
3. El legado del Coloso de Santa Úrsula
Pelé no solo ganó un trofeo; se ganó el corazón del pueblo mexicano. Las imágenes de «O Rei» saliendo en hombros del estadio, rodeado de una marea de sombreros charros, simbolizan la unión entre la historia mundialista y este recinto.
En 2026, el Azteca hará historia al ser el primer estadio en albergar tres inauguraciones mundialistas. Al caminar por sus pasillos, las estrellas de hoy como Mbappé, Bellingham o Vinícius Jr., sentirán el eco de la gloria que Pelé dejó sembrada en ese terreno.
4. ¿Por qué sigue siendo relevante hoy?
El Brasil del 70 nos enseñó que se puede ganar siendo estético. Fue el mundial de las innovaciones: el primero en ser transmitido a color por televisión, el primero en usar tarjetas amarillas y rojas, y el primero donde los cambios fueron permitidos. Pero, sobre todo, fue el mundial donde Pelé dejó de ser un jugador para convertirse en un mito.
Sabías que: En México 70, Pelé estuvo a punto de marcar dos de los goles más famosos de la historia que «no fueron»: el tiro desde mitad de cancha contra Checoslovaquia y el regate sin balón al portero uruguayo Mazurkiewicz. Genio incluso en el error.
NAM
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