jueves 4 de junio de 2026

¡PRÁCTICA ANCESTRAL! El «Skin Icing» entre la tendencia viral y la realidad dermatológica

En un mundo donde las rutinas de belleza de diez pasos parecen quedar atrás, una práctica ancestral ha vuelto a conquistar los espejos y las redes sociales. Se trata del «Skin Icing» o sumergir el rostro en agua con hielo. Pero, ¿realmente funciona o es solo un castigo innecesario para nuestra piel?.

El fenómeno detrás del frío

Celebridades y creadores de contenido han popularizado el gesto de sumergir el rostro en un recipiente con hielos al despertar. El objetivo es simple: un efecto «flash» de vitalidad. Según expertos en estética, el frío actúa como un vasoconstrictor, lo que reduce el flujo sanguíneo de forma momentánea, ayudando a disminuir la inflamación y el enrojecimiento.

Los beneficios reales

Aunque no es una cura milagrosa, la ciencia respalda ciertos efectos positivos si se realiza correctamente:

  • Desinflamación inmediata: Es especialmente útil para reducir las bolsas bajo los ojos y la hinchazón matutina.

  • Cierre de poros: El frío ayuda a que los poros se contraigan temporalmente, dejando una textura más lisa ideal para la aplicación de maquillaje.

  • Efecto tensor: Estimula la circulación facial, lo que aporta un brillo natural y una apariencia de mayor firmeza.

  • Calmante: Ayuda a mitigar la sensación de picor o irritación en ciertos brotes de acné inflamatorio.

 

NAM/VN